Suspenden definitivamente búsqueda de bomberos desaparecidos tras la erupción

Según datos oficiales, la erupción del volcán de Fuego dejó 113 personas fallecidas, 55 heridas y 197 desaparecidas.

Por Nancy Alvarez

Las labores de búsqueda de dos socorristas que desaparecieron el pasado 3 de junio, cuando ocurrió la erupción del volcán de Fuego, fueron suspendidas de manera definitiva.

Se trata de Juan Baxjac y Antonio Castillo, quienes pertenecían al Cuerpo de Bomberos Voluntarios. Ese trágico domingo se encontraban llevando a cabo tareas de evacuación en las comunidades cercanas al coloso; sin embargo, al igual que los pobladores fueron alcanzados por el material volcánico.

Sus compañeros bomberos se negaban a abandonarlos y día con día se presentaban al kilómetro 93 de la Ruta Nacional 14, en donde fueron vistos por última vez, para intentar encontrarlos. Incluso siguieron con la búsqueda después del 17 de junio cuando se dieron por finalizadas las tareas de rescate en comunidades de Escuintla.

Pero pese a esos esfuerzos no lograron ubicarlos y el pasado fin de semana confirmaron que, tras consensuar la decisión con las familias de las víctimas, concluyeron las tareas.

Fernando García, de la estación de Bomberos Voluntarios de San Juan Alotenango, Sacatepéquez, dijo a Emisoras Unidas: “Nosotros tomamos la decisión de que ya no íbamos a seguir buscando, por lo cual coordinamos y convocamos a la familia y les hicimos saber nuestra situación. Entramos en un acuerdo para dejarlos descansar en el lugar”.

Asimismo, dio a conocer que acompañaron a los parientes de los desaparecidos al lugar de la tragedia, en donde se les pudo mostrar la magnitud de lo ocurrido y explicarles el trabajo que llevaron a cabo durante casi un mes.

En tanto, en las afueras de la estación de bomberos se colocó un altar en memoria de los bomberos desaparecidos.

Entregados a ayudar

Baxjac y Castillo tenían como prioridad en sus vidas el servir a los demás. Muestra de ello es lo que han dado a conocer sus familias después de conocerse su desaparición.

“Yo quiero morir trabajando”, era la frase que constantemente repetía Baxjac, relató su esposa Genera Charal.

Aseguró que el bombero, que tenía 22 años de servicio, era feliz realizando su trabajo, y arriesgar su vida para salvar a quien lo necesitaba, era una satisfacción para él. "El día que yo me muera me voy a ir feliz", le dijo su pareja, aseguró la mujer.

Castillo también sabía que el trabajo que realizaba ponía en riesgo su vida, por ello escribió una carta de despedida desde febrero de 2016, en la cual dejaba mensajes para su esposa, su pequeño hijo y su mamá.

“Hola amor, si acaso está leyendo esta carta es porque yo ya no estoy”, se lee al inicio del escrito, en el que además se resalta: “Estoy muy bien, Dios me ha permitido mi misión terminar”.

Gloria Cojolón, quien actualmente tiene cuatro meses de embarazo, dijo que su esposo siempre estuvo dispuesto a apoyar al prójimo y era muy atrevido.

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