Además de migración, ¿qué otros temas podrían abordarse en reunión de Pence con el Triángulo Norte?

Por Nancy Alvarez

El Gobierno de Guatemala hizo la petición a los Estados Unidos de América de que se le otorgue el Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) a los migrantes guatemaltecos que se encuentran en la nación norteamericana.

El pasado lunes, el presidente Jimmy Morales dio a conocer por medio de sus redes sociales que instruyó a la ministra de Relaciones Exteriores, Sandra Jovel, para solicitar “de inmediato” a EE. UU. esta medida para beneficiar a los connacionales, ello tras la tragedia generada por la erupción del volcán de Fuego, que el pasado 3 de junio arrasó con varias comunidades y causó la muerte de al menos 112 personas.

En tanto, Jovel aseguró que ya remitió al Gobierno de Estados Unidos una nota diplomática para pedir el TPS.

Sobre este tema y la migración en general se conversó hoy en el programa A Primera Hora, de Emisoras Unidas. Como invitados en cabina participaron Pedro Pablo Solares, consultor de la iniciativa Puente Norte y columnista de prensa; y Jean Paul Briere, diputado al Congreso.

A criterio de Solares, este es un momento inoportuno para pedirle a EE. UU. el TPS para los guatemaltecos, porque la política de ese país desde 2012 hasta la fecha ha tenido una sola palabra que la identifica en el tema migratorio: disuasión.

“En algún momento EE.UU. entendió que la gran cantidad de personas provenientes de Centroamérica llegaban a sus fronteras por información no adecuada, basada en laque brindaban las redes de coyotaje, que creaba falsas expectativas ante la política humanitaria de esa nación, de que si llegaban menores eran enviados con un familiar dentro territorio estadounidense para que se hicieran cargos de ellos”, explicó.

Pero ahora, al calificar como delito el transgredir las fronteras se criminaliza a las personas. Por consiguiente, son trasladadas a prisiones federales, en donde no pueden ser acompañados por menores de edad. Esto ha conllevado a la separación de familias de migrantes que ha generado la crisis humanitaria que se vive actualmente en el país, en donde por lo menos 2 mil 300 niños fueron arrancados de los brazos de sus padres.

Para el columnista, estas acciones envían un mensaje claro a los centroamericanos: “Ya no vengan (a Estados Unidos), no existe un camino legal para venir de esa manera”.

“Yo lo veo tremendamente irreal”, expuso al indicar que Estados Unidos podría creer que un TPS para Guatemala podría llegar a confundir a las comunidades y darles herramientas a las redes de coyotaje, lo que podría generar una escalada de migrantes sin precedentes en las fronteras.

Según el columnista, si en caso el Gobierno de Donald Trump accediera a otorgarle el TPS a los connacionales, la vida de los beneficiarios cambiaría radicalmente porque permitiría una estancia temporal sin la persecución del sistema migratorio de EE. UU., lo cual se traduce en paz, tranquilidad y calidad de vida, pues podrían trabajar legalmente.

En tanto, Briere ve el asunto más pragmático y sencillo. Indicó que un TPS se puede pedir por varios temas, ya sea un conflicto armado, guerra civil o una tragedia como la del volcán.

Aunque reconoció que en dos ocasiones pasadas, tras igual número de terremotos que sacudieron el territorio nacional, Guatemala pidió este estatus, pero no hubo respuesta de EE. UU. “En estos casos el silencio lo dice todo, obviamente esperamos que sí sea otorgado, porque sería un salvoconducto para los guatemaltecos que residen en aquel país”, dijo.

“Guatemala está en todo el derecho de pedírselo a EE. UU. de pedírselo de manera formal, y la nación norteamericana está en su derecho de darlo o no”, añadió el legislador.

Los entrevistados explicaron que no se puede hablar por ahora de un tiempo en el que Estados Unidos resolvería otorgar o no el TPS a los guatemaltecos, y tampoco se podría saber a quiénes beneficiaría, pues ello se conocerá hasta que, si en caso es aprobado, se emita el acuerdo correspondiente en la nación norteamericana.

Visita de Pence

El vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, tiene previsto visitar Guatemala este jueves. Durante su estancia sostendrá un encuentro con los presidentes de este país, El Salvador y Honduras, que integran el Triángulo Norte de Centroamérica.

Inicialmente se indicó que la agenda del funcionario norteamericano estaría marcada por el tema de la tragedia del volcán de Fuego; sin embargo, ayer se confirmó que esta se centrará en el tema migratorio.

Briere indicó que se podría aprovechar la llegada de Pence al país para abordar el tema del TPS. Y Solares dijo que es importante analizar la petición que hizo el Gobierno de Guatemala a la luz de a presencia del vicemandatario.

En ese sentido, señaló similitudes en esta visita con respecto a la que realizó el secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, John Kelly, el año pasado a Guatemala, en la cual tampoco visitó los países vecinos, Honduras y El Salvador, sino que aquí se centralizó la información que venía desde Washington.

“El hecho importante en lenguaje político y diplomático es tanta simbología, como lo es una visita de tres horas, (en la cual) no se viene a enterar de qué sucede, sin que se trae una solicitud al Gobierno”, señaló el entrevistado.

Según él, cuando vino Kelly el año pasado y sostuvo reuniones a puerta cerrada con Morales, traía un mensaje de petición que tenía una fuerte influencia sobre lo que pasaría en el tema migratorio y que actualmente se ve en las fronteras, intentó advertirle a Morales, pero Guatemala no lo interpretó correctamente.

“En ese momento se estaba preparando todo el sistema legal estadounidense para criminalizar la migración irregular”, expresó.

Sobre qué otros temas podrían abordar Pence y los mandatarios centroamericanos en la reunión prevista para mañana por la tarde. El legislador no descartó que el Plan de la Alianza para la Prosperidad, en donde destacó retrasos en el cumplimiento de parte de Guatemala, pueda ser parte de los puntos de agenda.

El plan surgió como una preocupación de los EE. UU. y llamaba a sus pares de Centroamérica a buscaba un lugar donde se pudiera vivir a través del fortalecimiento del Estado y del imperio de la ley y de temas económicos. A mayor desarrollo de las comunidades, menos migración al país del norte, detallaron los entrevistados.

Por aparte, se les consultó a los invitados si consideraban que Morales y Pence dialogarían sobre la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG). Solares dijo que no solo el Gobierno de Estados Unidos sino toda la opinión pública ha tenido cuestionamientos serios por la política exterior del gobierno del presidente guatemalteco y se refirió a que esta está marcada por la declaración de non grato al comisionado Iván Velásquez.

“Tuvo variación de dos momentos: antes del 27 de agosto, en donde (al Gobierno) se le veía más alineado a los intereses de la Casa Blanca por apoyar la lucha contra impunidad y corrupción. Después, cuando se dan los cambios dramáticos en política exterior y Cancillería, lanzando una serie de ataques hacia la comisión que tiene un gran respaldo popular en Guatemala”, añadió el columnista.

Por su parte, Briere manifestó que es sabido por todos que ha habido un ataque directo hacia la comisión y el comisionado “para que no sigan haciendo su buen trabajo”, lo cual calificó como sumamente preocupante. A su criterio, las pruebas son palpables y muestra de ello es esa ocasión en que Morales ordenó la expulsión de Velásquez del país, al igual que la solicitud del cambio de embajador de Suecia, Anders Kompass, representante de un donante de la CICIG.

Tomando en cuenta que la corrupción es uno de los flagelos que influye grandemente en el desarrollo económico de un país y la prestación de servicios de parte del Estado a la población, en donde la falta de atención a estos temas incide en que las personas tengan que abandonar su país y migren en busca de oportunidades en otros territorios, tanto Solares como Briere consideraron que la lucha contra la corrupción también será abordada en el encuentro de mañana.

“El tema migratorio se resuelve en casa, es el mensaje que se debe transmitir. No se puede seguir culpando a México y EE. UU. con lo que hacen, ellos llevan a cabo sus leyes”, aseguró el legislador.

El consultor de la iniciativa Puente Norte dijo que la migración es el lenguaje que ha dominado la política exterior, y coincidió en que eso se trabaja en casa. “Todos queremos un país en donde se pueda vivir”, pero eso no quita que sea un deber constitucional que el Estado está para velar por un trato humanitario para sus habitantes, aunque estos ya están fuera del país, indicó.

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