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Así fue como Ingrid inscribió a 30 de sus vecinos para acceder a la vacuna contra el Covid-19

Así fue como Ingrid inscribió a 30 de sus vecinos para acceder a la vacuna contra el Covid-19
Ingrid recibe a sus vecinos en la ventana de su casa para registrarlos y así puedan acceder a la vacuna contra el Covid-19. En dos semanas inscribió a 30 personas.
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Desde que se anunció el comienzo del registro para vacunarse contra la Covid-19, Ingrid Gálvez supo que tenía que comenzar a dar el aviso entres sus vecinos en San Lorenzo, El Tejar Pastores, Sacatepéquez.

Cuando se dio luz verde a la vacunación a mayores de 70 años sintió un alivio, pero al mismo tiempo una preocupación. En su aldea hay bastantes adultos mayores y la mayoría se dedican a sembrar, cuidar sus animales y salir vender sus productos a la comunidad. “Pensé ¿Cómo le irán a hacer porque no tienen acceso a un teléfono”, comentó.

Entre sus inquietudes también estaba la falta de información, una campaña ausente, personas que se oponen a vacunarse por temor o desconocimiento. A otros les preocupa no recibir atención adecuada luego de vacunarse, o están solos y no hay quien les acompañe a recibir la vacuna.

En contacto con el Consejo Comunitario de Desarrollo (Cocode) ella y un grupo de compañeros se organizaron y salieron a las calles a anunciar con un megáfono que podían acercarse a la casa de Ingrid. Se les pidió a los vecinos llevar su DPI y así poder ingresar sus datos al sistema.

Ingrid conoce bien la dinámica de su comunidad. Por la distancia y los tiempos, en la mayoría de casos de los adultos mayores si hubiesen sido enviados directo al centro de salud o la municipalidad se corría el riego de que tomaran solos un bus, y si en caso no ubicaban el lugar o no les daban la información “ellos ya no hubieran regresado, no lo hubiesen intentado una segunda vez”, aseguró.

Recién se anunció el proceso de inmunización a Ingrid le surgieron muchas dudas, ¿Qué pasaría con las persona que no podían salir de la casa porque tenía algún inconveniente físico o una enfermedad grave?

Aunque en el registro aparece esta opción, no tenía certeza de cómo sería vacunado este grupo de personas, y a la fecha su duda persiste.

“Las personas que diseñan estas estrategias parece que dejaron de lado las dinámicas de las poblaciones, en este caso a los mayores de 70 años. La pandemia ha sido muy complicada para ellos sobre todo para movilizarse. La mayoría de ellos en nuestra aldea no tiene carro, por supuesto que familiares podrían apoyar, pero tendría que haber involucrado un nivel de organización mínima”, explicó.

“El sistema de transporte no es gratuito y de hecho el costo está al doble por la pandemia. Tampoco es cómodo para ellos si hablamos que viajan con problemas de presión arterial u otras dificultades”, explicó.

Para llegar al Centro de Salud desde la aldea de San Lorenzo se debe tomar un bus, es un camino de 40 minutos a pie y no es una planicie. En bus el tramo es de 15 minutos aproximadamente y se paga una tarifas de Q20, costo que para pocos es asequible.

“Y es mucho peor en los casos de quienes no puede oír, no pueden ver o tienen dificultad para caminar, usan bastón o sillas de ruedas, que así fue como la mayoría de los que se han llegado a registrar. Para muchos será ‘subo a mi abuelito al carro y me lo llevo’, pero en el interior no es así”, relató Ingrid.

Para ella, en un plano ideal, lo mejor sería que los servicios de salud llegarán a las personas.

Su percepción es que hay muchas dudas del proceso de vacunación que persisten, pues la información casi no llega debido a la falta de medios y le pesa esa ausencia de un ambiente real de una campaña de vacunación masiva. En vez de eso, el gobierno recién se aquejó y dejó caer la responsabilidad a la población.

“Justo como que la intención es que no nos enteremos y eso genera desconfianza. Las personas tienen temor a los efectos de la vacuna”, agregó.

 

Dos semanas después de haber contactado a Ingrid, dijo que consiguió registrar a 30 personas de su comunidad. Solo en su teléfono celular ingresaron los mensajes para cuatro de ellas. Sus vecinos siguen llegando a su ventana para registrarse.

Después de ir a trabajar o en ratos libres, ella les da la información que necesitan o los inscribe.

“A los adultos mayores que inscribí en mi teléfono ya recibieron el mensaje y ya se vacunaron”.

“La municipalidad me contactó ofreciendo apoyo para coordinarse y venir por ellos si lo necesitan, ahora el tema es que las personas que no pueden salir de su casa, no se han podido vacunar. Tienen alguna enfermedad muy grave o les cuesta mucho movilizarse, es una barrera y no han podido ir”, continuó.

Además de este tipo de obstáculos para el registro, la semana pasada los diputados cuestionaron las fallas del programa para el registro digital, la negociación tardía de las vacunas y la ausencia de una campaña de vacunación contra el Covid-19 dirigida a la población del área rural.

Complicaciones en centros de vacunación

Largas filas de vehículos, tiempos de espera de hasta una hora o más, o asignación de las citas en lugares muy distantes, son algunas de las denuncias contra el proceso de vacunación.

Las primeras quejan llegaron cuando la cartera decidió cerrar los centros un fin de semana aún cuando las vacunas ya estaban en el país.

Cuando se retomó la segunda fase para inmunizar a mayores de 70 años, llamó la atención las larga fila de vehículos en el centro ubicado en Cayalá, zona 16 capitalina. Los usuarios criticaron la falta de personal y de organización para la movilidad de los vehículos o hacer consultas, por lo que en poco tiempo la fila alcanzaba más de un kilómetro y medio.

La Defensoría de la Salud de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) recibe por lo menos cinco denuncias diarias por problemas para registrarse u otros asociados a la vacunación desde el pasado 5 de mayo.

Los casos recurrentes son personas que se registraron pero recibieron el mensaje, que dieron un número de teléfono domiciliar, o que se inscribieron y cotizan en el Seguro Social, pero ahora ya no aparecen en ninguno de los dos sistemas, aseguró Zulma Calderón, defensora de Salud de la PDH.

Algunos se deben desplazar más de 25 kilómetros y tampoco se les está dando ningún medicamento o teléfono en caso tengan efectos secundarios, es parte de las denuncias.

“Ya llevamos prácticamente dos años y el Ministerio de Salud tiene un presupuesto histórico y con experiencia adquirida. Es injustificable que se esté teniendo problemas para tener acceso universal a la vacuna”, aseguró Calderón.

No en todos los centros de vacunación funciona de esa manera. Algunos son citados a una hora y tuvieron que esperar una o dos horas más, pero en otros casos el proceso es ágil o tiene oportunidad de esperar en puestos de vacunación vehicular.

El Ministerio de Salud anunció que está trabajando de manera coordinada con líderes locales y está haciendo ajustes en el plan operativo.

¿Cómo registrarse?

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