Informe identifica tres “distorsiones” del sistema electoral para designar diputados

Hoy se presentó un estudio acerca del diseño del sistema electoral guatemalteco, con relación a la elección de diputados.

Por Álvaro Alay

La Fundación Libertad y Desarrollo presentó este jueves un informe que refleja los efectos de aplicar un proceso de elección de diputados tal como está definido actualmente en el país.

El documento, denominado “El sistema electoral guatemalteco: representatividad, distritos electorales y fórmula electoral”, resalta tres distorsiones de este sistema y brinda recomendaciones enfocadas en resolverlas.

 

El análisis se realizó con el objetivo de plantear una reflexión a nivel académico, tanques de pensamiento y a nivel de las instancias electorales, como el Tribunal Supremo Electoral y la comisión de Asuntos Electorales del Congreso, sobre la necesidad de revisar el proceso de elección de diputados.

Fundación Libertad y Desarrollo presenta informe de elección de diputados Fundación Libertad y Desarrollo

El politólogo Phillip Chicola explicó las conclusiones del informe. Una es el problema de diseño que tiene el sistema electoral guatemalteco, en el sentido de que coexisten distritos electorales muy grandes y otros muy pequeños.

“Distritos como Guatemala elije 19 diputados, el central elije a 11, Huehuetenango a 10, mientras que la mayor parte de distritos en el oriente del país elije a dos, tres o cuatro diputados”, resaltó.

Entre los departamentos que tienen baja cifra de diputados están Baja Verapaz y El Progreso, con dos representantes, pero en general se mencionan Izabal, Jutiapa, Chiquimula, Zacapa y Jalapa, que tienen entre tres y cinco diputados.

Fundación Libertad y Desarrollo presenta informe de elección de diputados Herlindo Zet

El efecto de esa asimetría es que los distritos pequeños favorecen a los partidos grandes, por lo que se considera que ello genera una distorsión de favorecer o tender a darle más diputaciones a las agrupaciones políticas grandes.

Por el contrario, los distritos muy grandes tienden a generar una excesiva fragmentación del sistema.

Ese diseño de distritos arroja que siempre se tendrá en el Congreso una o dos bancadas muy grandes, con casi 50 diputados, y entre cinco o siete bancadas muy pequeñas.

El experto indicó que otra distorsión que tiene el sistema electoral es que derivado de las reformas del 2016 se estableció un número fijo de diputados, lo cual calificó como positivo; sin embargo, hay un detalle que debe analizarse.

“Se definió una cifra fija para cada departamento, lo que genera el problema de que no permite que el número de diputados por departamento se adapte a las variables demográficas”, indicó Chicola.

Distritos de la Ciudad de Guatemala y Guatemala están sobre representados, mientras que los del occidente del país están sub representados.

“Como esto quedó en una norma, a menos que se haga una reforma a este artículo, esa distorsión del sistema se va a mantener a perpetuidad”, resaltó.

Partidos grandes se ven favorecidos

La tercera conclusión es acerca de la fórmula que se utiliza para definir el número de diputados en función a cada voto, que es la establecida en el sistema D'Hondt.

Esta genera una distorsión que favorece a los partidos grandes, dándole uno o dos diputados más que a las otras agrupaciones, dijo el politólogo.

“Tenemos un sistema electoral que genera asimetrías, una fórmula electoral que privilegia al partido grande en detrimento del pequeño y ahora un nuevo diseño de distritos rígidos que imposibilita adaptar el número de diputados a las dinámicas poblacionales”, destacó.

En ese sentido, indicó que en el informe se hace la recomendación al Tribunal Supremo Electoral y al Congreso de la República para que, de cara al proceso posterior de las elecciones, revisen el diseño de la distritación del sistema político guatemalteco.

Formas de elección

De acuerdo con Chicola, también se hizo la reflexión acerca del problema de listas cerradas que se tienen en el país, pues provoca que haya una dependencia casi absoluta del diputado con respecto a su partido.

Además, genera que el ciudadano no tenga herramientas específicas para “premiar o castigar” a los diputados en lo individual.

“En un sistema de partidos con una débil democracia interna, como el guatemalteco, esto se presta a dinámicas de caudillismo, clientelismo y compraventa de favores”, refirió el politólogo.

Señaló que se deben analizar las alternativas, como mantener las listas cerradas, pero desbloqueadas, lo que permitiría al ciudadano poder reordenar el listado dentro de un mismo partido político.

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