¿Existe una conspiración contra el Gobierno de Jimmy Morales? Esto opinan los analistas

Por Nancy Alvarez

Luego de que el vicepresidente Jafeth Cabrera asegurara que “hay gentes que han dicho que habría que botar al Gobierno y romper el orden constitucional y de esa manera creo que Guatemala va a retroceder”, este viernes en el programa A Primera Hora, de Emisoras Unidas, se conversó acerca de si existe alguna conspiración para que las actuales autoridades del Ejecutivo salgan del poder.

Diferentes opiniones se generaron de parte de los entrevistados, y aunque todos coincidieron en que no se trata específicamente de un intento de golpe de Estado, algunos de ellos consideraron que sí existen esfuerzos de parte de algunos sectores para que Jimmy Morales salga de la presidencia.

El expresidente del Congreso, Roberto Alejos, consideró que la situación actual es resultado de la percepción y de la asociación de ideas.

Según indicó, tomando en cuenta que en la administración de Gobierno pasada Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti renunciaron a sus cargos después de que se vieron involucrados en el caso La Línea y se presentaron antejuicios en su contra, hay quienes consideran que una acción legal similar contra el actual gobernante podría llevar al mismo resultado.

En ese sentido, aseguró que quitar o no quitar el presidente no va a depender más de que el Congreso apruebe un antejuicio, si es que este es promovido por el Ministerio y si un juicio normal avanza.

“No hay una conspiración ni un intento de golpe, solo un cambio de metodología, pues se está usando lo que la ley permite para tratar de quitar a un presidente que no llenó las expectativas”, refirió Alejos.

En tanto, el exdiputado Álvaro González Ricci aseguró que no hay un intento de golpe como tal, pues este se define como una acción repentina y violenta enfocada en retirar a las autoridades.

Asimismo, consideró que el hecho de que exista gente que quiera retirar a este Gobierno es resultado del mal trabajo, falta de planificación y de ruta que ha mostrado, así como del descontento con el sistema político.

El exlegislador agregó que hay intereses puntuales evidentes de ciertas personas para que ciertas cosas sucedan.

En cuanto a si avanzaría o no un antejuicio contra Morales en el contexto actual, Alejos consideró que no se alcanzarían los votos necesarios en el Organismo Legislativo. Recordó incluso que el antejuicio planteado en su contra por supuesto financiamiento electoral ilícito quedó en el limbo porque no fue declarado con lugar, pero tampoco sin lugar.

Y reiteró que aunque se diera un escenario de una nueva acción contra el gobernante no sería un golpe de Estado.

“La Constitución Política de la República contiene todos los métodos legales para poder hacer cambios en el Estado. Si se presenta antejuicio contra el presidente y el Congreso lo declara con lugar, no veo dónde esté el golpe”, manifestó.

Por su parte, González opinó que ante las pruebas que existen en el caso de posible financiamiento, la presencia de cheques y el hecho de que los empresarios señalados de brindar los aportes al partido Frente de Convergencia Nacional (FCN-Nación) han aceptado que los entregaron, el Congreso sí daría luz verde para que el caso contra Morales pase a un Juzgado del Ramo Penal y pueda ser investigado.

“Si dijeran que no, la plaza se encendería. Que esté apagada no quiere decir que no se pueda encender de nuevo. Cuando las cosas son tan claras no hay lugar a duda”, refirió.

¿Estrategia del Gobierno?

A criterio de Alejos, en la actualidad hay una manipulación enfocada en que cualquier crítica al presidente y al gobierno la hacen ver como una conspiración contra Morales y se señala a quien la haga como golpista.

“Es una estrategia. Venir diciendo que lo quieren botar será excusa para que cuando quiera entregar un informe de qué se hizo, culpará que se tuvo que estar defendiendo del golpe de Estado todo el tiempo” y por ello no actuó a favor del país, refirió.

En tanto, Iduvina Hernández, activista de derechos humanos, consideró que hablar de golpe de Estado es “justificar mediante una victimización absurda el hecho de que se tenga una persona incapaz de cumplir con las responsabilidades que tiene asignadas, que además está dándole golpes bajos al país, creando inestabilidad e ingobernabilidad por su absoluta incapacidad de ejercer el cargo”.

Para ella, no hay ninguna organización o grupo que esté planteando hacer un golpe de Estado o botar al presidente, y quienes hacen afirmaciones en ese sentido solamente expresan falacias.

“La propia constitución garantiza el derecho de la sociedad a la resistencia ante acciones arbitrarias de las autoridades, y a partir de ello la existencia de mecanismos constitucionales, y en el marco de derecho si un presidente incumple funciones puede dejar el cargo y está establecido el mecanismos de sucesión”, aseguró.

Sandino Asturias, del Centro de Estudios de Guatemala, consideró que ha aparecido una retórica de tratar de criminalizar la protesta.

“Aquí se está tergiversando totalmente los términos. Si hay delitos, la justicia tiene que perseguirlos y esto no tiene que ver con ideologías. Si al final el presidente es antejuiciado y sacado de su puesto no es golpe de estado, sino representa que la justicia avance”, expresó.

Por el contrario, José Eugenio Garavito, de Guatemala Inmortal, opinó que a todas luces se observa la “gana que hay de sacar a Morales de la presidencia a como dé lugar”.

El entrevistado considera que hay un movimiento claro para poder derrocar al presidente, lo cual ve negativo, pues a su criterio, para tener el país en paz es necesario dejar que Morales termine su período.

“Sugiero a las organizaciones de izquierda que quieren ocupar la presidencia que hagan un partido político y participen en las elecciones”, dijo.

Asimismo, Carolina Castellanos, columnista de prensa, lamentó el hecho de que casi desde el inicio del Gobierno hay quienes han buscado la salida del presidente. Resaltó que Morales fue electo con una votación bastante alta y de forma democrática, por lo cual considera que, para bien o para mal, él debe entregar su cargo el 14 de enero de 2020.

Hay grupos que evidentemente están queriendo botar al presidente y aunque no ha habido un golpe de Estado como tal, es obvio la constante defenestración en su contra, lo cual solamente genera más inestabilidad, indicó.

“Lo acusan de tantas cosas, incluso él se ha quejado de ello, esos son tiros al marco para ver en qué momento marcan el gol”, expuso.

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