Destacan que EE.UU. tiene compromisos internacionales en el marco legal que no se están cumpliendo

Para frenar la separación de familias migrantes en la frontera, los organismos Ejecutivo y Legislativo de ambos países deberían reunirse y discutir el tema, resaltó el padre Luis Carbajal, de la Pastoral de Movilidad Humana.

Por Nancy Alvarez

Las medidas aplicadas por Estados Unidos en contra de familias de inmigrantes en la frontera, en donde se han dado miles de casos de separación familiar, fue el tema analizado este martes en el programa A Primera Hora, de Emisoras Unidas.

Según medios internacionales, entre el 5 de mayo y el 9 de junio al menos 2 mil 342 menores fueron separados de sus familias al ingresar de forma irregular al país norteamericano.

Como invitados en cabina participaron Linda de León, del área de Niñez de la Casa del Migrante; Lucía Paz, psicóloga de la Casa del Migrante; y el padre Juan Luis Carbajal, secretario ejecutivo de la Pastoral de Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal de Guatemala.

Los entrevistados se refirieron a los impactos psicológicos que esta situación puede generar en los niños, niñas y adolescentes al verse separados de sus padres y madres. Al igual que la necesidad de asistencia informativa y legal para los adultos que se ven involucrados en estos casos.

Asimismo, criticaron la respuesta “pasiva” que ha tenido el Gobierno de Guatemala al asegurar que es respetuoso de la política exterior de Estados Unidos, y permanecer sin pronunciar su rechazo a la separación de familias o dar a conocer las acciones que tomará ante estas medidas migratorias.

“Veo una actitud muy pasiva de parte del Gobierno de indicar que respeta ese tipo de políticas. (Hay que) pensar en todas esas familias que esperarían un respaldo y una respuesta, y en este momento no los tienen. Va más allá de ser empáticos para entender que esto no tendría que suceder, pues está como principio la no detención y la no separación”, expresó De León.

Mientras que el padre Carvajal consideró que no hay una preocupación en Guatemala por los niños, por lo que cuestionó qué se puede esperar fuera de las fronteras. “Esperamos una defensa clara y una respuesta a través de Cancillería y sus abogados, una oposición fuerte a lo que está sucediendo. ¿Cómo es posible que ese silencio sea incluso cómplice de estas injusticias?”, dijo.

A su criterio, tiene que haber una declaración de parte de las autoridades guatemaltecas, en la que digan que no están de acuerdo con esto. “Que hablen fuertemente y digan que se están violentando los derechos humanos”, manifestó el sacerdote.

Pero no solo en el Gobierno ve pasividad, sino también en el Congreso, en donde hay está la Comisión Ordinaria de Migrantes. “Tampoco han hablado, estamos esperando a ver qué dicen”, expresó Carvajal.

Los invitados resaltaron las causas de la migración de los guatemaltecos, entre las cuales resaltaron la violencia, pobreza, desnutrición y desempleo. “A veces es para salvarlos de ambientes hostiles de violencia, pobreza y desnutrición en Guatemala”, aseguró Carvajal.

Y añadió que el Gobierno también debe preguntarse por qué se están yendo los niños, cuánto han invertido en niñez, educación, desnutrición y en contrarrestar los embarazos en menores.

Mientras que De León opinó que las personas no se van exactamente porque quieren y porque sea un plan que tienen, sino que es algo que tienen que hacer. “El viajar en malas condiciones, en donde no se sabe qué va a pasar, (al llegar) no les hablan su idioma y les separan de sus referentes familiares genera muchas repercusiones, especialmente en los niños”, dijo.

Y consideró que los migrantes saben que si se van de un país que no ofrece oportunidades, tampoco allá les dará respaldo. Añadió que una de las principales barreras es el idioma.

En ese sentido, Paz resaltó que “no hay un Gobierno y un Estado que ofrezca condiciones óptimas para un desarrollo integral de la niñez y es forzoso, por lo cual se van”.

¿Qué deberían hacer las autoridades guatemaltecas?

Carvajal consideró que hay tres maneras de hacerle frente a esta situación alarmante, que se ve reflejada en los gritos y súplicas de los niños en las fronteras, en donde piden permanecer con sus familias: Ejecutivo a Ejecutivo, de Congreso a Congreso y el ámbito de la justicia.

Los encuentros multilaterales y bilaterales, que se han dado para dialogar sobre otros temas, también deberían ser utilizados para abordar el tema de los migrantes, consideró el padre.

“El Ejecutivo está sin dar patadas, debería hablar no solo de la separación familiar, sino de la detención. No hay un abordaje político serio, honesto y muy integral de la situación”, dijo.

“Si no quieren abrir en espacios con su homólogos para aliviar el sufrimiento y dar apoyo a las personas, entonces hay un problema de abordaje de la complejidad de las migraciones”, consideró Carvajal.

En cuanto al tema de justicia, manifestó ue es necesario que se dé a conocer a los migrantes quiénes están allí para defenderlos, cuántos abogados hay en el Ministerio de Relaciones Exteriores que están registrados en las Cortes de Migración para darles acompañamiento.

A criterio del padre, hay asuntos en el marco internacional que no se están respetando ni cumpliendo, por ejemplo la Convención Americana de Derechos Humanos y la Declaración de Derechos Humanos y Deberes del Hombre, de los cuales Estados Unidos es parte, piden respetar el derecho de aquellos que buscan el asilo o protección internacional y muchos de estos niños necesitan esta protección, al igual que las mujeres que han sido violentadas.

“Aquí es un tema de deberes internacionales, está bien que el Estado (guatemalteco) diga respetamos la política exterior de los Estados Unidos, pero también podría decir, ustedes tienen compromisos internacionales en el marco legal que no se están cumpliendo”, dijo.

Lee también: Cancillería informa cuántos niños guatemaltecos han sido separados de sus padres en frontera de EE. UU.

Efectos psicológicos

De León aseguró que existe desasosiego y esperanza en las familias, que al buscar una mejor oportunidad en otro país se encuentran con esta situación. En cuanto a los niños, resaltó el sufrimiento que podrían estar pasando al no conocer el proceso que los mantiene alejados de su familia.

A criterio de Paz, las condiciones en que viaja la niñez migrante “son muy desfavorables desde que salen de sus hogares hasta llegar a la frontera”, y esto conlleva un cambio en las estructuras del sistema nervioso, que a corto o largo plazo les podrían generar trastornos de ansiedad, depresión y estrés postraumático.

Lee también: VIDEO. El llanto desesperado de niños separados de sus padres en la frontera de EE. UU.

El problema es para menores y adultos, pero se ven más afectaciones en los niños, pues no comprenden la complejidad del procedimiento de detención, al contrario de los padres, que sí pueden tener mayor información, indicó la experta.

Para el padre Carvajal, lo que está haciendo Estados Unidos es darles una lección a los guatemaltecos, centroamericanos, y ciudadanos que pretendan ingresar de forma irregular a ese país. El objetivo, según él, es decirles: “No los vamos a aceptar, no los queremos acá, no queremos que vengan”.

Esta situación implica no solo que exista un muro físico para evitar la entrada de las personas a territorio estadounidense, sino también un “muro psicológico, de miedo y de terror para decirles 'no vengan, no traigan a sus hijos, aprendan la lección porque vean lo que está pasando'”, manifestó el secretario ejecutivo de la Pastoral de Movilidad Humana.

Paz expuso que esa separación es un evento doloroso, pues las primeras experiencias marcan a un niño y repercutirán en su futuro.

Cabe resaltar, que según los entrevistados, se da una situación especial en los adolescentes, que se ven obligados a reprimir su llanto ante la situación difícil y actuar como adultos.

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