Similitudes de crimen contra el exmagistrado con otros casos llevaron a detectar una red criminal

El expresidente de la CSJ, José Arturo Sierra, falleció en enero de este año tras ser atacado a balazos en un sector de la zona 11 capitalina. Aparentemente, se opuso a ser asaltado.

Por Nancy Alvarez

El caso de la muerte del exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), José Arturo Sierra, y la captura de supuestos integrantes de una estructura dedicada a robarle a cuentahabientes y que sería la responsable de ese crimen, fue analizado hoy en el programa A Primera Hora, de Emisoras Unidas.

Como invitados en cabina participaron Francisco Jiménez, exministro de Gobernación e investigador asociado del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN) especialista en temas de seguridad; Edgar Gómez, fiscal adjunto de la Fiscalía de Femicidio; y Erick Quintanilla, de la Fiscalía de Delitos contra la Vida.

Los fiscales explicaron cómo se detectó la existencia de una agrupación dedicada al sicariato y a asaltar a cuenta habientes, su forma de operar y los casos que se les atribuyen.

En tanto, el exfuncionario mencionó que este tipo de resultados de parte del MP y la PNC muestran avances en el temas investigación en el país y resaltó la importancia de que se cuente con un registro de armas de fuego y mayores controles en cuanto a su portación y utilización.

Los crímenes

El Ministerio Público (MP) y la Policía Nacional Civil (PNC) realizaron las investigaciones de diferentes casos de asaltos contra personas que retiraron dinero de agencias bancarias.

Cuando las Fiscalías de Delitos contra la Vida y de Femicidio analizaron los indicios, observaron que los hechos tenían similitudes y lograron determinar la existencia de una organización criminal.

El exmagistrado Sierra murió el pasado 26 de enero tras un ataque armado ocurrido en la zona 11. Pese a que fue trasladado con vida a un hospital, falleció por la gravedad de las heridas.

El abogado viajaba en su vehículo y, según las pesquisas, fue perseguido por individuos, quienes intentaron robarle los Q2 mil 700 que recién había retirado de un banco. Sin embargo, él se opuso y le dispararon en múltiples ocasiones.

Cuando se registró este crimen, las autoridades ya investigaban el asesinato de la química bióloga y catedrática de la Universidad de San Carlos (Usac), Gladys Ramírez, ocurrido en octubre de 2017; así como el asalto y agresión con arma de fuego contra dos mujeres en Villa Canales, que se dio en noviembre de ese mismo año.

Similitudes

Los fiscales detectaron que en los casos mencionados las víctimas eran adultos mayores, además, que fueron atacadas momentos después de salir de agencias bancarias. Incluso los asaltos de Ramírez y Sierra se dieron en la zona 11, con una cuadra de diferencia en cuanto a la distancia. Eso llamó la atención de los investigadores.

Tras darle seguimiento, detectaron que al menos ocho individuos formaban una organización criminal que se dedicaba a captar víctimas en agencias bancarias de diferentes sectores del país.

“Empezamos a hacer búsquedas más delimitadas y nos permitió ver cómo llegaban a bancos del sistema y captaban a las víctimas. Una persona era interesante para ellos después de Q2 mil que retiraran de un banco”, explicó el fiscal Erick Quintanilla.

Y añadió que estos delincuentes tenían fechas específicas para operar, entre estas el 26 de enero cuando les pagan a las personas jubiladas. De igual forma, acostumbraban actuar en centros comerciales después de las 10:00 horas.

El entrevistado señaló que esta estructura utilizaba vehículos modernos y que la investigación continúa para establecer cuántos robos realizaban al día.

Quintanilla reveló además que media hora después de que se cometió el crimen contra el exmagistrado, los integrantes de esta red ya se encontraban captando nuevas víctimas en otro banco.

¿Cómo operaban?

El fiscal Edgar Gómez explicó que el paso inicial de una operación de esta organización criminal consistía en que uno de sus integrantes ingresaba a la agencia bancaria para detectar posibles víctimas. Para no generar sospechas, se hacía pasar por cliente y hacía alguna transacción.

Si no lograba captar a alguna persona, era el turno de otro miembro para entrar y observar. Según explicó, al menos cinco individuos se turnaban para hacer esa labor y establecer quién llevaba más de Q2 mil en efectivo.

Un dato revelador y que hacía difícil detectar estos actos ilícitos, es que estas personas no solo operaban en una agencia bancaria o un banco del sistema en específico, sino en todos los de la red nacional.

Tras salir del banco, los delincuentes le daban persecución a las personas a bordo de vehículos y motocicletas. Luego les interceptaban el paso y les exigían bajo amenazas que les entregaran el dinero.

No siempre usaban el arma de fuego, solo cuando las personas se oponían a ser despojados de sus bienes.

Los fiscales resaltaron que las investigaciones en este caso continúan, pues no se descarta la participación de más personas en estos actos ilícitos. De igual forma, se espera determinar si esta organización se dedicaba únicamente a estos hechos o cometía otro tipo de delitos.

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