Franck Ribéry comparte la historia de su cicatriz y cómo lo marcó de por vida

Lejos de llorar en un rincón Ribéry cuenta como las burlas le sirvieron para ser más fuerte.

Por Reina Damián
Fotos: AFP y Twitter
Franck Ribéry comparte la historia de su cicatriz y cómo lo marcó de por vida

El jugador del Bayern de Múnich, Franck Ribéry, tocó el corazón de miles de aficionados cuando en una entrevista habló de su dura infancia y de la cicatriz que lo

llenó de sufrimiento pero que también forjó su carácter. Antes de ser futbolista tenía una humilde profesión.

“Scareface” (cara cortada), como también es apodado Ribéry, fue entrevistado por el “Canal + de Francia” en donde además reveló que jamás conoció a sus padres biológicos pues fue abandonado en la puerta de un convento.

Pero el abandono de sus padres no fue lo más duro que tuvo que enfrentar el futbolista en su infancia, pues cuando apenas tenía dos años sufrió un accidente de tránsito que le cambio la vida y le provocó profundas heridas a nivel, físico, emocional y psicológico.

El día de la tragedia

Ribéry cuenta que después de que su cabeza se golpeó contra el parabrisas fue llevado al hospital en donde recibió 100 puntos de sutura, pero lejos de lamentar lo vivido, el futbolista dice que esa cicatriz le ayudó a ser más fuerte.

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“Eso fue lo que me dio este carácter y esta fuerza. Porque cuando eres chico y tienes una cicatriz como esta, no es fácil. La forma en la que las personas te ven, las críticas… Mi familia sufrió por esto”, cuenta el jugador, que antes de ser profesional en el deporte, trabajó como albañil.

Ribéry expresó con gran sentimiento, cómo vivía los momentos cuando caminaba por la calle ante la mirada de todos. “La gente dice: ‘mira lo que tiene esa cara, mira su cabeza, qué es esa cicatriz, es feo…’ A donde sea que iba, la gente siempre me miraba. Y no porque era buena persona, no porque mi nombre es Franck, no porque era bueno para jugar futbol, sino por la cicatriz”, relató.

Sin embargo, a pesar de los duros señalamientos, Ribéry dice que nunca se acobardó. Jamás se fue “a un rincón a llorar”, pero sí sufría por los comentarios: “La gente que habla sobre vos son padres (de otros niños), es muy cruel”, expresó el futbolista de 34 años.

Pero Franck encontró en su esposa el apoyo que necesitaba pues durante su juventud, fue su amor por ella lo que le hizo retomar el camino, incluso lo llevó a convertirse a la religión musulmana para la que fue llamado Bilal Yusuf Mohammed (su nombre para el Islam”.

Ribéry ha destacada entre los mejores jugadores, incluso se ubicó en tercer  lugar en la lista del Balón de Oro, por detrás de Cristiano Ronaldo y de Lionel Messi en 2013, año en que además ganó la Champions League con el Bayern de Múnich.

 

 

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