Opinión

Pongámosles coco a las comisiones de trabajo

El organismo Legislativo tiene fama de ser una institución que no trabaja. Es común escuchar expresiones populares que los diputados no hacen nada, que no asisten a las sesiones y que les pagamos por gusto. Sin duda, estas afirmaciones provienen de la poca confianza y de lo poco representativos que para algunos terminan siendo los legisladores. Es una clara muestra de la crisis de legitimidad y representatividad del sistema político.

Por ello, considero importante que se impulsen acciones que permitan fiscalizar el trabajo de los diputados. Estas acciones ayudan a fortalecer la democracia, pueden contribuir a mejorar el desempeño del Congreso y también a cambiar la percepción que tiene la gente sobre lo que hacen los diputados.

Las tres funciones que tienen los diputados son legislación, control y fiscalización, y representación. La primera de ellas está relacionada con la elaboración, discusión, aprobación o derogación de leyes en el país. La segunda es una función vital para el balance de poderes en el Estado, porque los diputados pueden fiscalizar la labor del organismo Ejecutivo. Y por último, la función de representación está relacionada con la capacidad de los legisladores para articular y representar las demandas de la población.

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Por ello, uno de las áreas en donde se puede analizar el desempeño de los diputados es en las comisiones de trabajo. Siento que no hemos monitoreado ni fiscalizado la labor en estos espacios. Incluso, estamos desaprovechado las reformas a la Ley Orgánica del Organismo Legislativo –LOOL— que se aprobaron el año pasado, y que tenían entre otras cosas, el interés de cambiar el funcionamiento de la comisiones.

Las reformas buscaron mejorar los mecanismos para fiscalizar el trabajo de los diputados en estos espacios, y que las comisiones funcionen con principios de eficiencia y transparencia. Por otro lado, las modificaciones a la LOOL impiden que sean cooptadas por los bloques mayoritarios del Congreso, generando condiciones que aseguran la participación de las minorías.

Las reformas también incorporaron, por ejemplo, un plazo de 45 días hábiles para que la comisión elabore los dictámenes de las leyes que analiza. Antes, las comisiones no tenían plazo y la elaboración de los dictámenes podía tomar una eternidad. Muchas de las iniciativas de ley fueron “engavetadas” y “duermen el sueño de los justos”.

Además, las comisiones deberán levantar actas que sistematicen las discusiones y el trabajo de cada una de las sesiones que celebren. De igual manera, se estipula que pueden organizar audiencias públicas para escuchar la opinión de actores externos sobre las iniciativas de ley. Un claro ejemplo de ello fue la jornada de discusión que promovió la Comisión de Asuntos Electorales recientemente con un proyecto de reforma a la Ley Electoral y de Partidos Políticos.

¿Conoce usted cuántas comisiones de trabajo ordinarias y extraordinarias funcionan en el Congreso? ¿Sabe quiénes las presiden y qué diputados las integran? ¿Qué iniciativas se están analizando? ¿Qué dictámenes han emitido en esta legislatura?

Dejo la invitación para fiscalizar la labor de los diputados. Nos interesa a todos. Pongámosle coco a las comisiones de trabajo. ¿Qué opina usted?

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