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Cierre de escuelas se prolonga con el país en rojo por la COVID-19

Más de 2 millones de estudiantes no pudieron regresar a clases presenciales esta semana para el inicio del ciclo escolar en Guatemala.

Más de dos millones de estudiantes no regresaron a las aulas para recibir clases presenciales debido al aumento de alertas rojas por la COVID-19, durante esta semana, en la que inició el ciclo escolar 2022.

Los estudiantes, inscritos en 23 mil 450 establecimientos públicos, continuarán su proceso de aprendizaje a distancia, aunque en las familias haya inconvenientes para tener acceso a dispositivos electrónicos, internet o televisión.

Desde la semana pasada, las autoridades de salud reportaron el aumento a 281 municipios en alerta máxima por el nivel de contagios. De enero a febrero de este año, las alertas rojas se incrementaron en 154%, y del 4 al 19 de febrero, hasta el fin de semana pasado, aumentaron otro 24%.

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El sistema híbrido es permitido en municipios con alerta epidemiológica por la COVID-19 naranja y amarilla, en 10 mil 716 centros educativos públicos. Mientras que en el caso de los colegios, suman 140 los que cumplieron con los lineamientos necesarios y ser autorizados para operar.

Regulaciones para prevenir contagios

La ministra de Educación, Claudia Ruiz, confirmó esta semana que se está solicitando a los padres de familias de los 2 millones de estudiantes a firmar su consentimiento para que los niños puedan regresar a clases presenciales.

La cartera educativa evalúa y emite las autorizaciones a los establecimientos, si cumplen con las normas de prevención del coronavirus. Los grupos no deben ser mayores a 10 estudiantes, aforos limitados al 75% de las aulas, usar mascarilla y tener alcohol para la desinfección de manos.

El ciclo escolar se inauguró el pasado 21 de febrero, en una escuela construida por el Bicentenario en Escuintla, por el presidente Alejandro Giammattei.

Mientras tanto, las madres de alumnos de la Escuela Oficial Irene Sazo Santizo, ubicada en Santa Cruz en Chinautla, se reunieron para limpiar los pupitres y las aulas que por casi dos años permanecieron vacías.

La escuela, a orillas de un río de aguas negras, tiene inscritos a más de 400 alumnos de primero a sexto primaria. El agua potable que se abastece en ese centro es escasa y llega solo un día por semana.

Utilizando unos botes, las madres transportaron agua para la limpieza del suelo y los escritorios. Con escobas iban removiendo la suciedad impregnada. Con trapos también removieron el polvo acumulado entre libros y estanterías.

COVID-19, un desafío para las escuelas

Casi 9 mil escuelas públicas tienen problemas con el servicio de agua potable, luz, no tienen baños o están en mal estado, y tiene daños en su infraestructura, o espacio suficiente para mantener el distanciamiento.

Las autoridades de educación sostiene que con los protocolos es posible evitar los contagios por COVID-19.

El ministro de Salud, Francisco Coma, dijo que existe la necesidad de que los niños retomen clases para evitar problemas en su proceso de formación y por su estado emocional. Incluso mencionó que los contagios entre menores se están dando por las aglomeraciones al salir a las calles.

Aunque la pandemia representa un desafío para la presencialidad, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) urgió el regreso a clases bajo condiciones que garanticen que se eviten los contagios.

Si bien la vacunación es importante, no es prioritaria en niños, sino más bien en población vulnerable o con bajas defensas por alguna enfermedad.

Con relación a los niveles de vacunación, a un año de haber iniciado el plan de inmunización, actualmente 7 millones de guatemaltecos no han recibido ninguna dosis anticovid.

Cerca de un millón de vacunas Sputnik V se vencen este lunes, las cuales adquirió el gobierno en abril, pero se enviaron a Guatemala desde Rusia hasta el último trimestre de 2021.

La pérdida, en caso que se descarten las dosis, es equivalente a cerca de Q83 millones.

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