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Celebran las Bodas de Oro de ordenación sacerdotal del Cardenal Ramazzini

"Cada quién debe de dejar que esa palabra proclamada lo cuestione y que no lo deje tranquilo, para así tomar decisiones importantes", dijo el cardenal Ramazzini al inicio de la homilía.

A las 12:00 horas del domingo, 27 de junio, se celebró en Santa Iglesia Catedral Metropolitana una misa de acción de gracias con motivo del 50 aniversario de la ordenación sacerdotal de monseñor Álvaro Cardenal Ramazzini Imeri, así como del presbítero Héctor Corado.

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El mismo Cardenal Ramazzini ofició la Eucaristía a la que acudieron varios feligreses guardando las medidas de prevención por contagios del Covid-19.

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50 aniversario

En la Eucaristía participaron varios prelados así como el arzobispo metropolitana, monseñor Gonzalo de Villa y Vásquez.

“Gracias por su presencia en este día tan especial para el padre Héctor Corado como para mí. Agradeciendo a Dios por 50 años de vida sacerdotal, ambos fuimos ordenados aquí. Éramos seis jóvenes que veníamos con todo el entusiasmo a servir a Dios”, dijo el cardenal Ramazzini al inicio de la celebración.

Además, agradeció al arzobispo Gonzalo de Villa porque le cedió el uso del báculo y también al nuncio apostólico, Francisco Montecillo Padilla, a quien agradeció por la carta que recibió del papa Francisco con motivo de esta celebración.

Mensaje

“Cada quién debe de dejar que esa palabra proclamada lo cuestione y que no lo deje tranquilo, para así tomar decisiones importantes”, dijo el cardenal Ramazzini al inicio de la homilía.

Posteriormente, el prelado citó parte del texto de la Primera Lectura, tomado del libro de la Sabiduría, “Dios nos creó, pero no para la muerte; a él no le gusta destruir a la gente (…)”.

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“Dios no hizo la muerte”, aseveró, pero al mismo tiempo y tras cada una de sus reflexiones, dejaba en el aire la cuestionante: “¿Es eso lo que Dios quiere?”.

Además, a propósito del tema bíblico sobre la muerte, expuso varios problemas a nivel internacional, como los conflictos armados, en Siria y el de Israel con Palestina; el narcotráfico, pero también algunos locales como la situación que vive el país como la desnutrición. “Somos el tercer país en el mundo con el mayor número de niños desnutridos”, reflexionó.

El tema de las vacunas también fue mencionado por el prelado. Mencionó la irregularidad con la que las dosis están llegando al país, pero también sobre la actitud de algunas personas que evaden las medidas de prevención como el uso de la mascarilla, “¿es eso lo que Dios quiere”, repitió de nuevo.

“Sabemos que una de las causas de un cierto ateísmo es es: ¿Por qué si Dios es bueno permite que haya muertes, que haya violencia y desnutrición infantil?”, expuso, a lo que añadió que “Dios no quiere la muerte, somos nosotros quienes la procuramos como un mal uso de nuestra libertad”.

“La muerte es resultado del pecado; no era ese el plan de Dios”, concluyó con respecto a dicho tema el cardenal Ramazzini.

“Me dio Covid”

El Cardenal Ramazzini finalizó su homilía hablando sobre la solidaridad. “La abundancia de unos va a remediar las carencias de otros”, dijo.

Finalmente, terminó su mensaje con lo que el apóstol Pablo le decía a los Corintios, cuando propiciaba una gran colecta, comentando la cita bíblica cuando Dios le dio el maná al pueblo de Israel: “Recuerden, al que recogía mucho, nada le sobraba; y al que recogía poco, nada le faltaba”.

“Ese es el ideal que aquí en Guatemala los cristianos tendríamos que ver cómo lo implementamos. Que los que tienen mucho que no les sobre tanto y lo gasten en lo que se les da la gana. Porque hay muchos a los cuales les falta muchísimo, y sin embargo, nadie se acomide para darles”, mencionó.

Y culminó diciendo:

“Yo, personalmente, gracias a Dios, nada me falta. Que me sobre, tal vez un poco, pero que me falte, no, especialmente ahora que yo me enfermé del Covid-19 no me faltó nada. Y gracias a Dios salí adelante. La solidaridad, no lo olvidemos”.

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