Milton Hernández, el joven asesinado en su venta de comida, que quería ser enfermero

Milton Hernández, el joven que emprendió un negocio y quería estudiar enfermería, fue asesinado este sábado en la zona 1.
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En busca de una segunda oportunidad, Milton Hernández emprendió un negocio de comida para salir adelante y ayudar a su familia. Tenía 21 años y planes bien establecidos para este año: comenzar una venta de lociones y estudiar enfermería. Sin embargo, este sábado, fue asesinado en una esquina de la zona 1 en la capital, mientras trabajaba.

“Fue muy fuerte para nosotros porque teníamos mucha comunicación con él. Milton demostró tener madera para su futuro con varios emprendimientos y ganas de salir adelante”, afirmó Francisco Molina, director de la Secretaría de Bienestar Social (SBS).

Milton participaba en el programa de Medidas Socioeducativas de la SBS, después de su ingreso a la institución en 2017. Molina tiene presente a Milton porque desde que se conocieron y hablaron se mostró entusiasmado por encontrar oportunidades diferentes a las que su destino le había ofrecido hasta ese momento.

Hasta hace unos días, Milton llegó a la sede de la institución para vender comida y comentó cuáles eran sus planes a futuro. Solicitó además unas cartas de recomendación porque trabajaría con una organización de jóvenes para hablar sobre su experiencia y motivarlos a salir adelante, aún cuando las circunstancias fueran adversas.

Joven emprendedor

Durante su visita a la institución, el joven asistió a una cita de rigor y manifestó que se sentía triste, pero no comentó si atravesaba alguna problemática, según Molina.

Milton recibió un subsidio de Q1200 por la Cruz Roja, institución aliada de la SBS para este tipo de programas. Él lo utilizó para comprar una freidora y otro insumos para empezar a elaborar alimentos. Vendía pollo frito, aunque sus enchiladas eran de las preferidas, e incluso trabajó pedidos por WhatsApp.

Milton Hernández 1

La organización Sociedad Bíblica estaba próxima a entregarle otro subsidio para emprender un segundo negocio, y la institución gubernamental gestionaba su ingreso a la Escuela de Enfermería.

“No es justo. Él estaba trabajando, saliendo adelante, demostrando que todos nos equivocamos, pero merecemos una segunda oportunidad”, lamentó Molina.

Para el funcionario detrás de estos puede existir recelo, pero a pesar de eso reconoce que Milton fue perseverante. Para él la clave está en el fortalecimiento de los programas, para que los jóvenes empiezan a salir adelante. El trabajo debe ser continúo, pues asegura que los jóvenes se encuentran entre los grupos más vulnerables de ser captados por las redes criminales.

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