"La ley de agricultura familiar y huertos urbanos para evitar la zozobra", Diego Recalde, representante interino para Guatemala de la FAO

Recalde compartió sobre el apoyo que hizo esa institución al Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación para ayudar a pequeños productores agrícolas con huertos, ya que la agricultura es un pilar en la economía nacional.

Por Joel Maldonado

Además de generar sostenibilidad agrícola para las familias, el programa “Huertos Urbanos”, lanzado en Chimaltenango, busca cambiar los hábitos alimenticios en el país.

  • ¿Cómo ha visto la información gubernamental de la situación del coronavirus?

Han cerrado temprano, la comunicación ha sido estratégica porque han habido muchos llamados a la población, las medidas de protección y los toques de queda… se ha manejado bien, pues vemos que la curva de crecimiento no ha sido tan inclinada. El Gobierno ha seguido los protocolos y los resultados son buenos, pero el cierre de los países afecta la economía y ahí es donde hemos trabajado con el Gobierno.

  • ¿Cuál ha sido el apoyo de la FAO por el cierre de las fronteras?

Hay un problema de comercio global. En los países se mantiene la apertura para los alimentos, pero hay lugares con problemas de demanda y oferta, algunos productos no se consumen en la misma cantidad y caen los precios o algunas naciones deben importar la comida y se vuelve un problema. Aunque en el país no existe esa situación, pues con las medidas de apoyo social se espera que lleguen a las comunidades más aisladas para garantizar los alimentos mientras se mantenga el encierro domiciliar. La FAO tiene más de 40 proyectos; se apoyan políticas públicas o leyes, también se impulsan las pequeñas producciones en campo. Con el plan piloto “Huertos Urbanos”, se espera que sea sostenible y así el Ministerio de Agricultura se vaya reinventando en seguridad alimentaria y no solo haya entregas de alimentos, sino que se enfoque en la producción, porque aparte del Covid-19 está el hambre, que es la desnutrición que es la cara que afecta a más del 46% de la población.

  • ¿Cuáles son los objetivos de los huertos?

Que se produzcan alimentos con minerales y vitaminas, y luego en la fase 2, que es la crianza de animales, para tener proteínas y así haya una buena alimentación. Esta acción se debe priorizar en este momento por el tema de salud, ya que la comida se vuelve importante, pues la pobreza y el cierre de la economía afecta más a las personas que están en precariedad y que no tienen seguro social, pues solo el 13% de la población tiene acceso a ese servicio.

Tras veto de ley para garantizar servicios, Ejecutivo presenta nueva propuesta

El presidente Alejandro Giammattei vetó el decreto 15-2020 por considerar que presentaba falencias. Como alternativa, se planteó una iniciativa de ley similar.

  • ¿Se priorizaron lugares donde hay desnutrición?

Hay más de cien municipios priorizados. El proyecto se trabajó con la Sesan y con cooperantes, donde hay que llegar con herramientas precisas en zonas más pobres y donde el subsidio no llega y se necesita llegar a esos territorios, pues el coronavirus no es de un mes, sino que lamentablemente su impacto durará un tiempo prolongado. Todas las personas deben producir algo en sus terrazas, ya sean hierbas o verduras y tratar de buscar la autosostenibilidad alimentaria. A la vez, apoyar la producción de campo, que es la que nos lleva la comida a nuestras mesas y así estar preparados para los siguientes meses debido a la incertidumbre de estos fenómenos.

  • ¿Cómo se entregarán los huertos urbanos?

Es un programa para atender a los más pobres que no tienen reservas económicas, es decir en las Verapaces, el Corredor Seco y la población indígena. Cada familia recibe 148 plantas y dos onzas de semillas, y se espera que en tres meses se obtenga la primera cosecha.

  • ¿Cuáles son los retos que enfrenta al atender el tema agrícola por el virus?

Hay que hacer un proceso paulatino de la reincorporación a las actividades para un país de vocación agrícola. Hay más de un millón de pequeños productores, por lo que se debe mantener, reactivar, apoyar y fortalecer la agricultura familiar, y es urgente que se retome la aprobación de la ley de agricultura familiar para evitar más zozobra, pobreza y hambre, pues se estima que más de cinco millones de personas pueden ser beneficiadas con esa ley, que está en tercer debate. El Ministerio de Agricultura es fundamental para ayudar a las familias con asistencia técnica, innovación y cambios de cultura para que pasen de una visión de subsistencia a la venta al por mayor. Se espera que ese ministerio se reinvente, ya que no puede ser la ayuda de entrega de alimentos la que salve al país, sino la producción, el autoempleo y el empleo, donde la función del Estado está desactivada. Es necesario trabajar en la inocuidad e higiene en todos los productos y así lograr un desarrollo biológico del cuerpo para que reaccione de manera adecuada ante problemas de salud. Se trabaja con personal de asistencia técnica del ministerio, con alcaldías para desarrollar estrategias importantes como lo fue la Ley Probosque e incentivos forestales y así generar ingresos.

Tres datos del apoyo de la FAO y cooperantes

  1. Con el programa “Huertos Urbanos”, se espera que se reduzca en siete puntos porcentuales la desnutrición crónica en niños menores de dos años. El plan piloto empezó en 16 municipios de Chimaltenango, ya que en ese departamento se encuentra 10 puntos porcentuales por arriba de la media de desnutrición. La siguiente fase beneficiará a 42 mil familias en 107 municipios.
  2. La FAO y los cooperantes también colaboran en la producción de alimentos y animales, sistema de riego, recolección de agua, invernaderos, tecnología y microtúneles, pero Recalde resalta que faltan oportunidades para la comercialización de productos.
  3. Además, Recalde enfatiza en la colaboración con el Gobierno para impulsar cambios y así lograr beneficios para la población.
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