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Voz de “El Chapo” se escucha por primera vez en su juicio

La voz de Joaquín “El Chapo” Guzmán se oyó por primera vez en la sala del tribunal donde se celebra su juicio.

Fiscales estadounidenses mostraron un video de YouTube donde se ve al narcotraficante mexicano con una gorra hablando a la cámara.

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Se trata del video que “El Chapo” grabó para el actor estadounidense Sean Penn y la actriz mexicana Kate del Castillo y que, según se dijo en la corte, fue colgado en internet en el 2015.

En él, “El Chapo” responde a preguntas sobre el impacto que tiene el tráfico de drogas en la sociedad y la violencia que genera.

“En parte es porque algunas personas ya crecen con problemas, alguna envidia, o por alguna información que dan en contra de la persona. Eso crea violencia”, responde Guzmán entre cantos de gallo, en lo que parece ser un rancho en las montañas.

La fiscalía mostró cinco segmentos cortos de ese video en la sala del tribunal, con subtítulos en inglés.

“El Chapo”, uno de los narcotraficantes más conocidos, se ha declarado inocente de la acusación de acumular una fortuna multimillonaria a través del tráfico de toneladas de cocaína y otras drogas desde México a Estados Unidos.

De ser declarado culpable enfrentaría una posible sentencia a cadena perpetua. Esta es la quinta semana de juicio en la corte federal de Brooklyn.

En 2015 Guzmán mantuvo una reunión secreta con Penn y Del Castillo. El encuentro fue explicado por Penn en un artículo publicado en la revista Rolling Stone justo después de que las autoridades mexicanas arrestaran a Guzmán en 2016.

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El martes, después del video, el jurado pudo oír el testimonio de un hermano del narcotraficante colombiano Francisco “Pacho” Cifuentes.

Jorge Milton Cifuentes habló de cómo en 1988 se fue a México para dedicarse al tráfico de drogas, un negocio con el que dijo llegó a ganar unos 300 millones dólares en la década de 1990.

En 1998, sin embargo, huyó del país, temiendo por su vida tras el asesinato de su socio Humberto “Robachivas” Ojeda. Regresó a Colombia donde se dedicó a ayudar a su hermano mayor “Pacho” con el movimiento de dinero que generaba su negocio de tráfico de drogas, explicó.

Cifuentes también dijo que compró cinco mil fusiles AK-47 para el grupo paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia.

La jugada, sin embargo, le salió mal: ahora el grupo quería que Cifuentes fuera su proveedor. Al negarse, tuvo que huir a México, dijo, y se reunió en el 2003 con “El Chapo” para pedirle, entre otras cosas, protección.

Se espera que Cifuentes prosiga el miércoles con su testimonio.

Nuevo testimonio

El lunes y el martes por la mañana el jurado oyó el testimonio de Tirso Martínez, un mexicano que trabajó para los carteles de Juárez y Sinaloa desde 1995 hasta 2003 y que fue arrestado en 2014.

Martínez, quien se describió como un ex alcohólico y ex cocainómano que no sabe leer bien porque abandonó la escuela a los 13 años, habló de su trabajo para Vicente Carrillo, alias “Viceroy”, ex líder del cartel de Juárez. Durante mucho tiempo Martínez quiso trabajar para Guzmán pero cuando éste le pidió que lo ayudara a transportar un cargamento de droga a fines de 2001 Martínez se puso nervioso.

“Me asusté. Yo estaba entre la espada y la pared porque yo coordinaba todo con Vicente Carrillo”, dijo Martínez.

En esos momentos, los Carrillo Fuentes trabajaban con el cartel de Sinaloa de Guzmán pero las tensiones entre ambos empezaban a emanar.

El testigo, conocido como “El futbolista” o “El ingeniero”, dijo que hizo ese y otros transportes de droga para Guzmán.

A pesar de haber nacido y crecido pobre en Guadalajara, Martínez subió de rango en el mundo del narcotráfico y, a un nivel medio, llegó a ganar millones de dólares de los que, dijo, perdió entre dos y tres millones en peleas de gallos.

También era dueño de varios equipos de fútbol y llegó a hacerse una cirugía plástica en el rostro para evitar ser reconocido por las autoridades.

Explicó que uno de los momentos más tensos de su vida fue cuando, en 2001, otro líder del cartel de Sinaloa, Ismael “El Mayo” Zambada, le puso una pistola en la cabeza tras acusarlo de haber cambiado cocaína buena por mala en un cargamento de más de 300 kilos.

“Me dijo ‘no lo mato porque mi ahijado (Vicente Carrillo) me dijo que no le hiciera nada’”, dijo Martínez, citando a “El Mayo”.

“Patas cortas” era el apodo que Martínez y Carrillo usaban para referirse a “El Chapo”, testificó Martínez.

El mexicano llegó a manejar las rutas de tren que el cartel usaba para transportar droga colombiana desde México a Estados Unidos. Dijo que podía ganar entre 200.000 y 300.000 dólares por cargamento.

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