Tras un adiós solemne, George H. W. Bush es enterrado en Texas

El exmandatario será enterrado este jueves, después de cuatro días de homenajes que ofrecieron una inusual imagen de unidad en un dividido Estados Unidos.

Por Carlos Alfredo Ordoñez

Después de un funeral de Estado en Washington, al que asistieron los cinco presidentes vivos de Estados Unidos así como dignatarios extranjeros, el ataúd con los restos del expresidente George H. W. Bush, cubierto con la bandera estadounidense, fue trasladado a Houston, Texas, para su descanso final.

El exmandatario será enterrado detrás de la biblioteca y museo que lleva su nombre en el campus de la Universidad de Texas A&M junto a su esposa Barbara, quien murió en abril, y su hija Robin, fallecida en 1953.

Sus restos reposarán en la Iglesia Episcopal de St. Martin, donde los Bush fueron adorados durante décadas, hasta que finalmente sea sepultado.

El expresidente George W. Bush, hijo del fallecido exmandatario, tocó el ataúd dos veces cuando se acercó para ofrecer un un discurso cargado de alabanzas y humor, durante el cual muchas veces se quebró hasta las lágrimas recordando anécdotas y enseñanzas de su padre.

"Me mostró lo que significa ser un presidente que sirve con integridad, lidera con valentía y actúa con amor en su corazón para los ciudadanos de nuestro país", dijo Bush. "Nació con solo dos configuraciones: acelera a fondo, luego duerme", agregó.

El funeral del miércoles culminó un homenaje a Bush en la rotonda del Capitolio de Estados Unidos, donde miles de personas le rindieron sus respetos a un estadista que dirigió a la nación en tiempos turbulentos, incluido el final de la Guerra Fría.

Una tregua incómoda

Desde la muerte de Bush, Trump cambió su postura provocativa habitual por una de solemnidad, tuiteando antes del servicio sobre "un día de celebración para un gran hombre que ha llevado una vida larga y distinguida".

"¡Él será extrañado!", escribió Trump.

En el funeral, Trump y sus antecesores demócratas se vieron forzados a una incómoda tregua.

Las campanas sonaron mientras el ataúd se iba por el pasillo, ante la respetuosa mirada de los dignatarios, entre ellos el príncipe Carlos de Inglaterra, la canciller alemana, Angela Merkel; el rey jordano Abdalá II y la reina Rania; y el presidente polaco, Andrzej Duda.

*Con información de AFP

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