¿Qué significaría para una sociedad dejar de perseguir posibles casos de corrupción?

Por Nancy Alvarez

El escenario político de México, cuando Andrés Manuel López Obrador (Amlo) está por asumir la Presidencia, y qué se espera para el proceso electoral guatemalteco de 2019 fueron analizados este lunes en el programa A Primera Hora, de Emisoras Unidas.

Dos expertos respondieron específicamente a la pregunta de cómo podría funcionar para una sociedad un posible “borrón y cuenta nueva” en casos de posible corrupción.

Este análisis se dio tras las declaraciones recientes del mandatario mexicano electo, quien tomará posesión el próximo 1 de diciembre. Aseguró que la ciudadanía debiera ser la que decida si se juzga a los expresidentes de México, una medida que él rechaza pues dejaría al país “empantanado en el conflicto”.

“Yo lo que quiero es que los ciudadanos mexicanos decidamos sobre este asunto (…) ¿quieren o no juzgar a los presidentes?”, afirmó.

El futuro mandatario sostuvo que de cara a la consulta argumentará el porqué no se deben abrir los expedientes del pasado y las razones por las que propone un “punto final” y empezar de cero el combate a la corrupción y la impunidad.

¿A qué se refería Amlo?

Gustavo Porras, sociólogo, analista político, exsecretario privado de la Presidencia de la República; y Carlos luna Villacorta, exmagistrado de la Corte de Constitucionalidad (CC) y exdecano de la Universidad Rafael Landívar, se refirieron al mensaje de Amlo.

Porras se mostró sorprendido de lo pronunciado, pues se refiere a que prácticamente va a perdonar a exfuncionarios vinculados con corrupción; sin embargo, destacó que en todo caso serán las Cortes las que deben hacerlo o él plantear algún tipo de amnistía.

Detalló que no es viable lo que refiere el gobernante electo. “Lo más que podría haber dicho es que de parte del Ejecutivo no se promoverá ningún proceso por actos de corrupción, pero no puede cerrar la puerta del proceso judicial a los señalados ni adelantar un fallo”, manifestó.

Luna coincidió en que se trata de un tema de justicia, pues México es un país con poderes independientes. Resaltó que no se puede dejar de castigar hechos que hayan sido punibles.

“Es muy difícil jurídicamente lo que está planteando López Obrador. Decirlo es una cosa, pero hacerlo es difícil, porque no se puede pactar impunidad. Serán las Cortes las que decidan si hay hechos constitutivos de delitos y si ciertas personas deben ser juzgadas”, dijo.

Por aparte opinó que con la administración de Amlo, México va a sufrir una enorme transformación y va a ser un período difícil no solo para ese país, sino para los vecinos, incluido Guatemala.

Los entrevistados también resaltaron que López Obrador es un político con demasiada experiencia, por lo cual consideraron que en el fondo de su mensaje hay algún objetivo en específico.

Luna señaló que quizá quiso decir “tengo tanto que hacer y México está tan mal que no voy a perder tiempo en eso” de luchar contra corrupción en gestiones gubernamentales anteriores.

Posiblemente buscaba una reacción de parte de la población para decir que, aunque no sería el principal enfoque de su Gobierno, deberá actuar para combatir ese flagelo porque los mexicanos así lo quieren.

“Siempre se ha hablado que en México los presidentes tratan de no perseguirse unos a otros, pero si hay hechos, tienen que perseguirse, no hay vuelta de hoja”, añadió el exmagistrado.

“Amlo sabe el alboroto que va a crear su declaración y probablemente le interese ese alboroto”, opinó Porras.

Escenario guatemalteco

El analista señaló que tomando en cuenta la situación de los mexicanos, a quienes calificó como “pragmáticos”, quizá esa sociedad accedería a no perseguir hechos del pasado.

Manifestó que posiblemente los ciudadanos de ese país han visto avances positivos en diferentes temas de nación, y el nivel de vida y de respeto a los derechos sociales es diferente al de Guatemala.

Además, Porras se trasladó al escenario guatemalteco y consideró que de darse una afirmación similar, aquí la situación sería distinta.

“Esto da para una análisis sobre idiosincrasia de los mexicanos, donde han sido de un pragmatismo que ha permitido ir construyendo el país. Los mexicanos no son muy dados a esos rencores imperecederos, sino que son más pragmáticos y menos ideologizados que en Guatemala”, puntualizó.

También sobre Guatemala, Luna señaló que ni política ni jurídicamente sería viable dejar atrás los señalamientos contra posibles corruptos,

“A la mayoría de la gente le gustó que se descubrieran esas cosas (casos de corrupción desde 2015) y se llevara a juicio a los posibles responsables. Aquí sería imposible porque nuestra sociedad es muy diferente”.

“Con ningún Gobierno se podría hacer eso porque al final eso sería impunidad”, expresó.

Concluyó refiriéndose a los temas que a su criterio resaltarán en las promesas electorales para los comicios de 2019. Entre estas citó el de la continuidad o no de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), ya que el Gobierno anunció que no se renovará su mandato que concluye en septiembre; y las propuestas para atacar la corrupción.

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