Guerra partidista acecha tras voto dividido en Estados Unidos

Un Estados Unidos profundamente divido enfrenta la perspectiva de una amarga guerra partidista tras las elecciones de mitad de mandato.

Por Carlos Alfredo Ordoñez

Al igual que sus predecesores Barack Obama y George W. Bush en su segundo mandato, el presidente Donald Trump falló a la hora de romper la “maldición” de las elecciones legislativas, cediendo la mayoría en la Cámara baja a la oposición.

Según las proyecciones, los demócratas arrebatarían a los republicanos una treintena de escaños, de los 23 que necesitan para la mayoría, sumando en total cerca de 229 frente a 206 de los republicanos.

Con estos resultados, los demócratas retomarían por primera vez en ocho años el control de la Cámara de Representantes, cambiando el equilibrio de poderes en Washington, donde Trump gozó del favor de las dos Cámaras desde su llegada a la presidencia tras su sorpresiva victoria en 2016.

A pesar de ello, Trump celebró los resultados como un “tremendo éxito”, ya que un Senado dominado por los republicanos termina con cualquier especulación sobre un procedimiento de destitución en el Congreso, un fantasma que lo acechaba desde hace varios meses.

Este miércoles, Trump celebró nuevamente los resultados en Twitter.

Recibí tantas felicitaciones de tantas personas por nuestra Gran Victoria anoche, incluyendo países extranjeros (amigos) que estaban esperando, y esperando, para los acuerdos comerciales. Ahora, podemos volver a ponernos a trabajar para hacer las cosas”, escribió.

Contrapoderes

En la carrera por las gobernaciones, donde estaban en juego 36 cargos, los demócratas le arrebataron a los republicanos siete, pero se estrellaron en Florida, el estado que es un barómetro electoral de cara a 2020 y donde el partido se creía lo suficientemente fuerte como para desafiar a los republicanos.

Los estadounidenses eligieron un 116ª Congreso dividido, lo que augura que los dos últimos años del gobierno de Trump van a ser movidos.

Pese a contar con un expediente económico descollante, con una expansión de la economía y un desempleo del 3.7 %, perder el control del Congreso es un revés para Trump.

Ahora los demócratas podrán no solo bloquear iniciativas del mandatario sino también investigar sus finanzas y ahondar en la presunta colusión entre su equipo de campaña y Rusia en 2016.

En conferencia de prensa, no obstante, el mandatario advirtió que si los demócratas le investigan, “el Gobierno se paralizará”.

Camino a 2020

Pese a que no se concretó la idea de una victoria aplastante que los demócratas llegaron a plantarse en algún momento, el partido logró importantes triunfos y aporta al nuevo Congreso un crisol de nuevas voces.

Ante los periodistas, Trump incluso felicitó a Nancy Pelosi, jefa de los demócratas en la Cámara de Representantes, quien, aseguró, ha hecho “un gran trabajo”.

El mandatario podría salir beneficiado de un enfrentamiento abierto con la Cámara baja, alimentando su objetivo de ser reelecto en 2020, pues su base de apoyo no tendrá problema en creerle cuando diga que Pelosi y sus aliados son “culpables” de todos los males del país.

*Con información de AFP

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