Pandilleros mexicanos se sumarán a las búsquedas de desaparecidos

Pedro Carrizales, apodado por las pandillas en las que creció como "El Mijis", dijo que "chavos banda" de todo el país se sumarán a los rastreos de personas desaparecidas.

Por AFP

Pandilleros mexicanos participarán en las búsquedas de personas desaparecidas que efectúan con regularidad sus familiares armados con picos y palas, informó este lunes un diputado reconocido por haber superado su pasado como vándalo.

Pedro Carrizales, apodado por las pandillas en las que creció como "El Mijis", dijo que "chavos banda" de todo el país se sumarán a los rastreos de personas desaparecidas.

"Donde existan fosas clandestinas ahí vamos a estar", enfatizó frente al memorial de los 43 estudiantes de la escuela normal de Ayotzinapa desaparecidos en septiembre de 2014, un crimen condenado internacionalmente que sigue sin resolverse.

"El Mijis" añadió que una de las intenciones es que "cuando llegue un ofrecimiento de algún grupo delincuencial, ellos (los pandilleros) vean el sufrimiento que causan a las madres" de los desaparecidos.

Otro de los propósitos es que "se sientan útiles, que se sientan parte de algo", prosiguió.

La selección de los pandilleros será a través de la organización de Carrizales con presencia en varias regiones del país llamada Un grito de existencia, que desde 2015 rescata de las calles a hombres y mujeres a través de diversos programas de empleo.

Carrizales ya ha entrado en contacto con colectivos de búsqueda de personas desaparecidas, que rebasan los 36.000, según cifras oficiales.

En México existen más de una treintena de organizaciones civiles de búsqueda de desaparecidos que se internan en el desierto o alejados pastizales y matorrales con picos y palas para seguir las pistas que obtienen a veces por sus propias investigaciones sobre el posible paradero de sus seres queridos.

En semanas pasadas, integrantes de esos colectivos se trasladaron a Veracruz, al este del país, donde el 6 de septiembre se encontraron fosas clandestinas de las que fueron exhumados al menos 174 cadáveres.

Los narcotraficantes suelen deshacerse de sus víctimas enterrándolas de esa forma. Un conteo de la Comisión Nacional de Derechos Humanos apunta al descubrimiento de unas 1.300 fosas con casi 4.000 cadáveres desde 2007.

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