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Represión, violencia y muertos incrementan en Nicaragua

La violencia en Nicaragua desde que iniciaron hace dos meses las protestas contra el gobierno de Daniel Ortega deja un balance de muertos que oscila entre 212 y 285, según distintos organismos de derechos humanos.

Un informe presentado este martes por la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH) indicó que al menos 285 personas han muerto y más de 1.500 resultaron heridas entre el 18 de abril y el 25 de junio.

Mientras, el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) contabiliza 212 muertos hasta el pasado domingo. El Cenidh dijo a la AFP que está indagando posibles fallecimientos en los últimos días.

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De los 285 decesos reportados por ANPDH, 262 fueron registrados por el organismo con nombre, fecha, lugar y causa del deceso, mientras que los restantes no han sido identificados.

Según la ANPDH, la mayoría de las víctimas son jóvenes que murieron por impacto de bala en la cabeza y el tórax en los departamentos de Managua y Masaya (sur). Esta última ciudad ha sido fuertemente castigada por la represión gubernamental, indica el informe.

En lo que va de junio ocurrieron al menos 120 muertes, lo que coincide con la aparición, a finales de mayo, de grupos de civiles armados que participan en operativos policiales contra los manifestantes, intimidando o disparando a la población en las ciudades.

"La represión ha aumentado" desde que comenzaron a operar "estos grupos paramilitares, reprimiendo torturando asesinando y violentando los derechos humanos", dijo a la AFP el secretario ejecutivo de la ANPDH, Alvaro Leiva.
De acuerdo con el informe, son "grupos armados paramilitares y de choque ejerciendo capturas, torturas, asesinatos atroces selectivos, allanamiento de moradas y daños a la propiedad", al margen de la ley.

La acción de estos grupos ha provocado además "un estado de sitio no declarado".
Desde que iniciaron las protestas, la ANPDH ha ayudado a sacar de la cárcel a más de 200 personas arrestadas ilegalmente, y a 20 policías que fueron retenidos por los manifestantes.

Leiva dijo que Masaya, una combativa ciudad 30 km al sur de la capital, "está bajo una amenaza permanente de derramamiento de sangre".

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El sacerdote de la iglesia San Miguel de Masaya, Edwin Román, dijo que la ciudad actualmente está "tomada por los paramilitares", pero su rebelde barrio Monimbó "sigue en pie de lucha".

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