La Soledad: una aldea sin cultivos ni turismo por el volcán de Fuego

“Todo lo perdimos, la siembra no se logra. Nos quedamos sin nada”, comenta Francisco Sis, mientras sostiene una milpa desvencijada que está cubierta de arena.

Por Álvaro Alay

En diferentes aldeas de Sacatepéquez y Escuintla, la erupción del volcán de Fuego ocasionó estragos, que incluyen muertes y personas desaparecidas; sin embargo, también se tienen otros poblados en donde las cenizas del volcán los ha dejado sin alimentos ni trabajo. La aldea La Soledad, en Acatenango, Chimaltenango, es una de ellas.

Una carretera cubierta por una gruesa capa de arena volcánica anuncia la llegada a la aldea La Soledad, en el lugar los vecinos continúan con la limpieza de techos y principales calles del pueblo. Después de tres días se reanudaron las clases y los niños visten su uniforme, con las mochilas en hombros.

“Todo lo perdimos, la siembra no se logra. Nos quedamos sin nada”, comenta Francisco Sis, mientras sostiene una milpa desvencijada que está cubierta de arena. En La Soledad las familias sobreviven de la siembra de milpa, frijol y haba.

En la aldea residen 610 personas, contando a la última mujer que está embarazada hasta la persona más anciana. Ellos conforman 132 familias, cada una con su respectivo terreno para la siembra de sus cultivos.

Un pueblo guía

Agusto Pablo, quien se dedica al comercio en el volcán de Acatenango, no ha podido ir a trabajar, debido a que la emergencia del coloso de Fuego, ha restringido escalar estos dos volcanes y se desconoce cuándo retomarán labores.

La siembra la utilizan para alimentarse, es por ello que los hombres se dedican al turismo. Guían a las personas que deciden escalar el volcán de Acatenango, la cuota Q150 por el día. “Ahora no se puede subir, se tienen personas interesadas pero está prohibido”, comenta uno de los guías mientras apoya a contabilizar algunos víveres que recién les han ingresado en la escuela.

Agusto debe alimentar a sus seis hijos, quienes no superan la mayoría de edad. “Acá en la aldea todos nos apoyamos, pero ahora no sabemos cómo vamos a salir adelante, esperamos en Dios que todo sea para bien”, dice el padre de familia y escarba entre la tierra en donde se tiene más de un centímetro de arena volcánica.

Falta apoyo

Los líderes están convencidos que en otros poblados hubo muertes y todavía se tienen personas desaparecidas, pero piden un apoyo de parte de las autoridades. “Queremos que nos ayuden, no sabemos cómo podemos recuperar nuestras cosechas porque está tierra está matando la siembra”, comenta un vecino desde la puerta de su casa.

La siembra de maíz y frijol, se tenía previsto cosecharla en unos tres meses, pero ahora esto no sucederá; escalar el volcán también han sido suspendido, lo cual deja la principal actividad económica paralizada.

Un grupo de personas se acerca a los vecinos que se encuentran en la escuela y les preguntan en donde hay aldeas damnificadas para entregarles víveres, los pobladores de La Soledad los atienden amablemente y los guían por la carretera para ubicar las aldeas en donde se reportan personas fallecidas.

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