Presidente de Nicaragua afirma que se mantendrá en el poder pese a manifestaciones

El presidente de Nicaragua Daniel Ortega aseguró este miércoles que continuará en su cargo pese a las violentas manifestaciones en su contra que afectan al país desde hace más de un mes y que dejan hasta el momento al menos 92 muertos.

Por Ivonne Gordillo

"Nicaragua nos pertenece a todos y aquí nos quedamos todos (…) el dueño de Nicaragua somos todos los nicaragüenses independientemente del pensamiento político y religioso", dijo Ortega en un discurso ante miles de sus seguidores en Managua.

Tras el discurso de Ortega la violencia recrudeció en varios puntos del país, donde hubo enfrentamientos entre opositores, policías y grupos oficialistas que dejaron cinco muertos en la jornada, llevando el saldo de fallecidos a 92 personas desde que estallaron las protestas el 18 de abril, según cifras oficiales y de organismos de derechos humanos recopiladas por la AFP.

El mandatario reaccionó personalmente por primera vez a los pedidos de sectores políticos y sociales opositores que exigen su renuncia y un llamado a elecciones anticipadas para recortar su mandato, que vence en enero de 2022.

"Ni perdón ni olvido, justicia y castigo", coreaban manifestantes de oposición en Managua en alusión a la salida del poder de Ortega y su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo.

Durante la movilización de simpatizantes sandinistas hacia Managua se produjeron enfrentamientos en Estelí, 137 km al norte de Managua, con saldo de dos muertos y 12 heridos, según el alcalde de esa localidad, Francisco Valenzuela y el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh).

En la capital se registraron 12 heridos en enfrentamientos y fueron atacadas las sedes de dos medios de comunicación de oposición, según informes policiales y de los opositores.

"Sujetos encapuchados atacaron con armas de fuego y morteros a familias que participaban" en un acto del gobierno en Managua "resultando dos muertos y 12 personas lesionadas, entre ellas cinco policías", dijo a la prensa el subdirector de la Policía Nacional, Francisco Díaz.

El CENIDH informó a su vez sobre la muerte de un manifestante opositor en el sector de la Universidad de Ingeniería (UNI), en la capital.

Ortega enfrenta una férrea oposición a la que se sumo este miércoles la empresa privada en Nicaragua, uno de los sectores que fue soporte de su gobierno desde que volvió al poder en enero del 2007.

El Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) anunció que han suspendido todas las reuniones con el gobierno en "rechazo a la represión", en tanto el presidente del grupo económico más influyente del país, Carlos Pellas, se pronunció a favor de adelantar las elecciones.

Las protestas estallaron el 18 de abril en rechazo a una reforma al sistema de pensiones que el gobierno aprobó sin consenso. La violenta represión a las manifestaciones generó que las protestas se intensificaran y se exigiera además la renuncia de Ortega.

El gobierno y opositores integrados en una Alianza Cívica acordaron el lunes restablecer un diálogo bajo los auspicios de los obispos para poner fin a la crisis. El Ejecutivo aceptó discutir una agenda que pide la salida de Ortega y elecciones anticipadas para este año.

La Conferencia Episcopal, mediadora del diálogo, no ha convocado aún a las partes para reunirse.

Con información de AFP

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