La estrella de Bélgica que no tenía para comer y el futbol cambió su vida

Cuando era joven, le prometió a su madre convertirse en el mejor jugador de su selección en la historia. Hoy, unos años más tarde, ya ha marcado 38 anotaciones.

Por AFP

Profesional desde los 16 años y mejor artillero de la historia de los 'Diablos Rojos' a los 25, el atacante belga Romelu Lukaku, quien hace poco reveló capítulos de su dura infancia rodeado por la pobreza, pese a sus estadísticas y actuaciones monstruosas, conserva una ambición desbordante de reconocimiento.

Cuando se habla de Romelu Lukaku, la tentación de definir todo con cifras es grande. Su fornido cuerpo de 1,90 metros para sus 93 kilos lo califican por si mismo como gladiador del área. Sus 27 goles en 51 partidos con el Manchester United la última temporada hablan bien de su presente.

Romelo Lukaku juega su segundo Mundial con Bélgica Foto: AFP

Su infancia estuvo marcada por la pobreza

Antes de ser la estrella de ahora, Lukaku se crió con sus padres entre la extrema pobreza. La vida en Europa no era fácil para su familia y los problemas económicos eran dueños de sus vidas.

Lo primero que nos cortaron fue el cable de televisión. No más futbol”, recuerda el espigado jugador. “Me perdió 10 años de la Champions League cuando era niño. No podíamos pagar. Iba al colegio y los niños hablaban de la final y yo no tenía idea de lo que había pasado”, indicó.

Lukaku celebra una de sus anotaciones ante Panamá Foto: AFP

Marcado

Sin embargo, la televisión solo fue lo primero y menos doloroso que se alejó durante su niñez.

Llegaba a casa en la noche y no había luz. Pasábamos dos o tres semanas sin luz. Entonces quería tomar un baño y no había agua caliente. Mi madre calentaba una tetera en la estufa y yo me quedaba en la ducha, salpicando el agua tibia sobre mi cabeza con una taza”, dijo.

Momento en que Lukaku marca el tercer tanto ante Panamá Foto: AFP

El momento más duro llegó cuando un día encontró a su progenitora mezclando algo en una taza.

“Ella estaba mezclando agua con la leche. No teníamos suficiente dinero para hacerlo durar toda la semana. Estábamos en la ruina. No solo pobre, sino quebrados”, mencionó.

Ese día fue cuando se propuso convertirse en el mejor jugador de la historia del futbol belga.

 

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