El suicidio de Aaron Hernández, un caso que conmocionó la NFL

El ex de los New England Patriots reveló aún después de la muerte, el peligro que enfrentan los jugadores de la NFL.

Por Reina Damián

La muerte de la exestrella de los Patriotas de Nueva Inglaterra, Aaron Hernández, conmocionó al mundo del deporte en 2017, sin embargo, mayor ha sido la preocupación luego de que su cerebro fue cortado y reveló hallazgos sorprendentes.

El deportista se encontraba cumpliendo una condena de cadena perpetua en el Centro Penitenciario Souza Baranowski de Shirley, por el asesinato de Odin Lloyd en 2013, cuando fue encontrado colgado en su celda.

Después de esta trágica noticia y sin que nadie lo supiera, sino hasta meses más tarde, el cerebro del exdeportista fue llevado a un laboratorio para ser examinado, y lo que encontraron los médicos fue asombroso.

Foto: The New York Times Foto: The New York Times

Su cerebro no era normal

De acuerdo a una nota publicada el 13 de noviembre por “The New York Times”, el cerebro del exjugador parecía ser normal, pero no lo era, aunque el equipo médico a cargo no dio detalles, lo que se reveló es un “secreto a voces” que se conoce en el deporte del futbol americano.

El cerebro de Aaron fue llevado a un laboratorio fuera de la ciudad y a diferencia del resto, en vez de sacarlo a través de la entrada de servicio lo metieron en secreto por el sistema de túnel subterráneo y le asignaron un seudónimo.

Según “The New York Times” de acuerdo al informe de la neuropatóloga a cargo, el cerebro parecía estar saludable pero después de haberlo cortado en capas, se dieron cuenta que no era cualquier cerebro.

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Contrastaba por completo con uno de alguien de 27 años, estaba ahuecado por cavernas en forma de búmeran, estaba tan atrofiado que parecía marchito y frágil, incluso perforado.

Esto hizo que la neuropatóloga buscara otros cerebros en condición similar y el ejemplo más joven comparable, fue el de un boxeador de 46 años. Estaba destruido.

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La especialista declaró que el caso era una etapa 3 en su propia escala de severidad, que va de 1 al 4. Era el cerebro más dañado que había visto en alguien de esas edad. Entre los cientos de casos que había estudiado, revelaba que la edad media de un cerebro de etapa 3 de su profesión era de 67 años; Aaron tenía solo 27.

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Pero ¿cuál era la causa de tan grande daño?

Según el reportaje de “The New York Times”, “la mayoría de los cerebros con ese tipo de daño han soportado toda una vida de otros problemas, desde derrames hasta otras enfermedades, como alzhéimer. Sus muestras están en desorden, y no todo puede conectarse con una enfermedad en específico”, asegura.

Tanto la neuropatóloga como su equipo de trabajo mantuvo en secreto sus descubrimiento, y no fue sino hasta hace poco que fueron revelados, después de que la familia del exjugador dio su consentimiento.

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Sin embargo, lo que más llama la atención es la causa, que sin mencionarlo, provocó el daño tan severo en Aaron Hernández.

La neuropatóloga dijo que estas son las cosas que amenazan el futuro a largo plazo de la industria en la que trabajaba el hombre (el futbol americano).

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