El antejuicio contra el magistrado de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Douglas Charchal, por el caso TCQ, y los señalamientos en contra de otros integrantes de la corte hacen pensar que es momento de efectuar reformas a ese ente rector de justicia, opinaron dos exmagistrados en el programa A Primera Hora de Emisoras Unidas.

Los entrevistados fueron la exmagistrada de CSJ, Yolanda Pérez Ruiz y el exmagistrado, Luis Fernández Molina.

A criterio de Pérez Ruiz debe existir una verdadera carrera judicial que comprendiera a todos los jueces. El exmagistrado consideró que son necesarias reformas a la ley de antejuicio y de amparo.

Emisoras Unidas

Foto:

Los dos coincidieron en decir que no se había visto tantos señalamientos contra magistrados de la CSJ, quienes deberían ser las “mejores expresiones de ética y justicia”, según Fernández Molina.

¿Qué implica el antejuicio contra el magistrado Charchal?

Pérez Ruiz explicó que el antejuicio no es una investigación penal, por lo que debe primar el principio de inocencia. En el proceso solo se busca un “rastro que amerite investigar”. Consideró que “por el bien del país” la comisión pesquisidora del Congreso tiene que “encontrar la capacidad de milagros” y tener voluntad política para resolver, en beneficio del país.

Fernández Molina dijo que un antejuicio es un instrumento político y agregó que “si el Ministerio Público (MP) dio suficientes medios de prueba, ya debe emitir su sugerencia para que el Congreso emita su resolución”.

Emisoras Unidas

Foto:

El exmagistrado dijo que aunque no se pueden hacer señalamientos directos, este tipo de procesos también se prestan al “cobro de favores”, de esa cuenta, opinó que otro mensaje que envía todo el caso es que son un “fracaso” las comisiones de postulación.

A los entrevistados se les preguntó si el magistrado Charchal debe renunciar. Pérez Ruiz opinó que la decisión es personal. Fernández Molina dio que una renuncia crearía anarquía, por lo que recomendó que se siga y respete el proceso del antejuicio, porque no se puede responder a una “plazocracia”, en referencia al clamor popular.