La llegada de Mack Hollins, receptor de los New England Patriots, no pasó desapercibida en el Super Bowl.
El jugador arribó al estadio esposado, descalzo y con una máscara, vistiendo un mono similar al de una cárcel, lo que de inmediato generó sorpresa y conversación entre aficionados y medios.
En la parte trasera del atuendo se leía la frase “Rango 13”, que muchos interpretaron como una posible referencia a una unidad de ultra alta seguridad de la prisión de máxima seguridad ADX Florence, ubicada en Colorado.
Aunque no se trató de una situación real, la llamativa vestimenta fue entendida como una puesta en escena del jugador, quien es conocido por sus apariciones poco convencionales.
El momento se volvió viral en redes sociales y se convirtió en uno de los episodios más comentados fuera del terreno de juego en el marco del Super Bowl.
