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Por esta razón te cuesta dormirte en la cama si ya previamente dormiste en el sofá

Después de una siesta en el sofá, la presión del sueño disminuye.

Cuida el momento en que tomas las siestas
Cuida el momento en que tomas las siestas (Freepik)

Es un escenario familiar para muchos: te desplomas en el sofá y en cuestión de minutos, te quedas profundamente dormido. Sin embargo, cuando finalmente te arrastras hasta la cama, el sueño parece esquivo, y pasas horas dando vueltas sin poder conciliarlo. ¿Por qué sucede esto? La respuesta radica en una serie de factores complejos que afectan nuestra capacidad para dormir. Uno de los principales es la presión del sueño.

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La presión del sueño disminuye si tenemos una siesta previa a la hora de dormir

Cuanto más tiempo estemos despiertos, mayor será la presión del sueño, lo que nos hace sentirnos más somnolientos. El sofá, con su comodidad y ambiente relajado, proporciona el entorno perfecto para ceder ante esta presión y entregarnos al sueño. Además, los ritmos circadianos, que regulan nuestros ciclos de sueño y vigilia, juegan un papel crucial. Nuestro cuerpo está programado para estar despierto durante el día y dormir por la noche. Por lo tanto, cuando nos encontramos en un entorno oscuro y tranquilo, como suele ser el caso en la cama, nuestro ritmo circadiano nos indica que es hora de dormir.

Estas siestas afecta nuestro ritmo del sueño
Estas siestas afecta nuestro ritmo del sueño (Freepik)

Sin embargo, después de una siesta en el sofá, la presión del sueño disminuye. El cuerpo se siente menos fatigado, lo que dificulta conciliar el sueño nuevamente en la cama. Además, nuestros ciclos de sueño pueden influir en nuestra capacidad para volver a dormir. Si nos despertamos durante el sueño profundo, es más probable que nos sintamos aturdidos y nos resulte difícil conciliar el sueño nuevamente en la cama.

Además, factores psicológicos como la ansiedad y la preocupación por conciliar el sueño pueden dificultar aún más la tarea. Para algunas personas, la cama se asocia con sentimientos de estrés, lo que hace que sea más difícil relajarse y dormir. La falta de una buena higiene del sueño, como seguir una rutina regular antes de acostarse y crear un entorno propicio para dormir, también puede contribuir a la dificultad para conciliar el sueño en la cama.

Estas siestas afecta nuestro ritmo del sueño
Estas siestas afecta nuestro ritmo del sueño (Freepik)

Es importante crear un ambiente propicio para dormir, asegurándose de que la habitación esté oscura, tranquila y cómoda. Seguir una rutina regular antes de acostarse y evitar el uso de dispositivos electrónicos en la cama también puede ayudar. Al comprender los complejos factores que afectan nuestro sueño, podemos tomar medidas para mejorar la calidad de nuestro descanso y disfrutar de noches más reparadoras en la comodidad de nuestra cama.

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