La compañía reconoció que el incremento sostenido en los costos de componentes esenciales, especialmente los chips de memoria y almacenamiento, está ejerciendo una presión cada vez mayor sobre sus operaciones, lo que hace difícil seguir absorbiendo esos gastos sin trasladarlos al precio final.

La advertencia llega a pocas semanas de uno de los eventos más importantes para la empresa: la presentación de la próxima generación del iPhone, prevista para septiembre. De acuerdo con estimaciones de analistas citadas por medios especializados, mantener los márgenes de rentabilidad actuales podría obligar a Apple a aplicar aumentos significativos en algunos de sus dispositivos más avanzados.
El director ejecutivo de la compañía, Tim Cook, explicó que Apple ha intentado contener el impacto para los usuarios durante el mayor tiempo posible. Sin embargo, señaló que el encarecimiento de los componentes ha alcanzado un punto en el que resulta complicado mantener esa estrategia.
Gran parte de la presión proviene del mercado de semiconductores, donde la creciente demanda de chips destinados a sistemas de inteligencia artificial ha reducido la disponibilidad para fabricantes de productos de consumo. Esta situación ha provocado un aumento en los costos de memoria y almacenamiento, elementos clave en teléfonos, tabletas y computadoras.
Cook indicó que una estabilización en los precios y el suministro de estos componentes sería fundamental para aliviar la situación, aunque por ahora no precisó cuándo podrían aplicarse los ajustes ni cuáles serían los productos afectados. Información Infobae
