En un entorno cada vez más digitalizado, perder el control de los datos personales ya no es cuestión de azar. Hoy, los fraudes suelen originarse en una combinación de descuidos cotidianos, engaños cada vez más elaborados y el uso de herramientas tecnológicas avanzadas.
En Guatemala, un estudio reciente de TransUnion reveló que el 12% de los encuestados fue víctima de fraude a través de correo electrónico, llamadas, mensajes de texto o internet, mientras que un 24% identificó intentos fallidos, según lo compartido por IFX.
Cuando la información personal se ve comprometida, las consecuencias pueden ser inmediatas: suplantación de identidad, accesos no autorizados, fraudes financieros y un efecto en cadena difícil de contener.
En muchos casos
El origen no es una falla técnica, sino acciones simples como hacer clic en enlaces sospechosos, confiar en mensajes sin validar o compartir información sensible en canales inseguros.
De hecho, el informe Data Breach Investigations de Verizon señala que el 68% de las brechas de seguridad tienen un componente humano.
En el marco del Mes del Internet Seguro
La conversación ha evolucionado. Ya no se trata de si usamos inteligencia artificial, sino de cómo hacerlo sin comprometer nuestra información.
Para Jaime Pérez, vicepresidente de Inteligencia Artificial de IFX, la clave es clara: “Antes de confiar en la inteligencia, hay que verificar la información o la herramienta”.
5 recomendaciones
A partir de esta premisa, el especialista comparte cinco recomendaciones prácticas para utilizar la inteligencia artificial como aliada en la protección de datos personales:
1. Usar plataformas de IA confiables
Elegir herramientas reconocidas es el primer paso. Existen sitios que imitan plataformas legítimas con el objetivo de robar información. Si una oferta parece demasiado buena, gratuita o urgente, es mejor detenerse y verificar antes de continuar.
2. Mantener hábitos digitales sólidos
La inteligencia artificial no sustituye el criterio humano. Pensar antes de hacer clic, revisar enlaces y mantener buenas prácticas digitales sigue siendo fundamental para evitar vulnerabilidades.
3. Validar siempre la información
Aunque la IA puede ofrecer respuestas útiles, no debe ser la única fuente de decisión. Confirmar la autenticidad de los mensajes, revisar remitentes y evitar actuar con prisa son medidas clave.
4. Evitar compartir datos sensibles en chats de IA
No es recomendable ingresar información confidencial como contraseñas, datos bancarios o documentos personales en plataformas de inteligencia artificial. La mejor protección es no exponer datos críticos.
5. Fomentar la cultura de prevención en grupo
Compartir experiencias sobre intentos de fraude con familiares, amigos o colegas fortalece la seguridad colectiva. Detectar patrones y alertar a otros puede evitar nuevos incidentes.
“Lo más importante es entender que los contextos que nosotros entregamos pueden determinar una respuesta buena o mala. Hay que tratar de volverse experto en cómo se le pregunta a la inteligencia artificial para evitar fugas de datos”, concluye Pérez.
En un mundo donde la inteligencia artificial avanza rápidamente, la seguridad de la información sigue dependiendo, en gran medida, de las decisiones que toman las personas cada día.
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