Así lo advierte el pediatra guatemalteco Alejandro de León, quien en una reciente actualización en sus redes sociales abordó el incremento de casos de rinitis alérgica y asma en niños.
De acuerdo con el especialista, durante los últimos años se ha observado un crecimiento significativo de enfermedades alérgicas, asociado tanto a la contaminación ambiental como a fenómenos climáticos propios de la temporada de invierno. “Las tormentas provocan un fraccionamiento del polen en el ambiente, lo que facilita su ingreso a las vías respiratorias y desencadena inflamación”, explicó.

Este proceso, sumado a factores como la humedad y el frío, incrementa las crisis respiratorias en pacientes pediátricos, especialmente en quienes ya presentan condiciones como rinitis alérgica o asma.
Medicación: elegir la opción adecuada
El pediatra también hizo énfasis en el uso correcto de medicamentos antihistamínicos. Recomendó priorizar los de segunda generación, como la bilastina o la fexofenadina, ya que tienen menos efectos secundarios.
En contraste, advirtió sobre los antihistamínicos de primera generación, como la clorfenamina, que pueden causar somnolencia y afectar la concentración en los niños.
El hogar: el frente más importante
Aunque no es posible controlar el clima, De León subrayó que el entorno dentro del hogar sí puede marcar una gran diferencia. Los ácaros del polvo, señaló, son el principal desencadenante de alergias.
“En pruebas cutáneas, la mayoría de pacientes presenta sensibilidad a los ácaros. Por eso, la limpieza del hogar es fundamental”, indicó.
Entre las recomendaciones clave destacan:
- Sacudir y ventilar colchones con frecuencia
- Limpiar cortinas, alfombras y superficies que acumulen polvo
- Utilizar fundas y almohadas hipoalergénicas
- Reducir la humedad en interiores
- Mascotas y alergias
Sobre los animales domésticos, el especialista fue claro: no se trata de eliminarlos del hogar, pero sí de evaluar su impacto. Perros, gatos y conejos pueden ser fuentes de alérgenos, por lo que, ante dudas, recomienda acudir a un alergólogo para realizar pruebas específicas.
Factores que agravan las crisis
El pediatra recordó que elementos como el polvo, la humedad, el frío e incluso las altas temperaturas tras colocar el aire acondicionado pueden agravar los síntomas respiratorios. En el contexto actual del país, donde se han registrado cambios extremos de clima, estos factores se vuelven aún más relevantes.
Aunque el clima es un factor difícil de controlar, las acciones dentro del hogar pueden reducir significativamente el riesgo de crisis alérgicas en niños. La prevención, insiste el especialista, comienza con medidas simples pero constantes en el entorno cotidiano.
