El 14 de febrero se ha consolidado tradicionalmente como una fecha exclusiva para el romance. Sin embargo, las tendencias actuales en salud mental y bienestar emocional sugieren un cambio de paradigma: celebrar el “vínculo con uno mismo”. Estar sin pareja durante esta festividad no debe ser motivo de desánimo; al contrario, es una oportunidad ideal para practicar el autocuidado.

Expertos en psicología coinciden en que la presión social suele generar una sensación de aislamiento innecesaria. Para “no morir en el intento”, el primer paso es desconectarse de las redes sociales si el contenido romántico resulta abrumador. En su lugar, la ciencia respalda los beneficios de las actividades que liberan dopamina y serotonina, como realizar ejercicio físico, disfrutar de una comida favorita o iniciar un proyecto personal postergado.
Otra opción en auge es el “Galentine’s Day”, una tendencia que celebra la amistad. Reunirse con amigos en la misma situación refuerza los lazos afectivos no románticos, los cuales son fundamentales para el equilibrio emocional. La clave reside en recordar que el estado civil no define el valor personal ni la capacidad de disfrutar de un día especial. Planificar una cita con uno mismo,ya sea un maratón de cine o una tarde de spa en casa convierte una fecha comercial en un ejercicio de gratitud y amor propio.
Tres actividades para transformar el 14 de febrero en una celebración de amor propio
- Turismo gastronómico personal: Visitar ese restaurante que siempre quisiste conocer sin depender de la agenda de alguien más. La neurociencia indica que disfrutar de una comida placentera libera endorfinas, mejorando el estado de ánimo de forma inmediata.
- Ritual de desconexión digital y “spa” en casa: El contacto constante con las redes sociales puede generar comparaciones irreales. Un baño relajante o una rutina de cuidado de la piel, lejos de las pantallas, ayuda a reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés.
- Inversión en conocimiento o pasiones: Dedicar la tarde a un pasatiempo, como la pintura, la lectura o un curso breve. El estado de “flujo” que se alcanza al realizar actividades creativas promueve una sensación de logro y autonomía personal.
