En las últimas semanas, una sensación recurrente ha generado curiosidad y molestia entre los guatemaltecos: pequeñas descargas eléctricas al tocar objetos metálicos, puertas o incluso a otras personas. Aunque para algunos esto podría parecer una situación extraña o médica, la realidad tiene una explicación científica ligada estrictamente a las condiciones climáticas actuales del país.

Según datos compartidos por el portal especializado Clima Guatemala, este fenómeno se debe a la llegada de masas de aire ártico. Estas masas se caracterizan por ser extremadamente secas, provocando que la humedad relativa en regiones del centro, occidente y suroriente descienda a niveles inferiores al 30%. En un ambiente normal o húmedo, las partículas de agua en el aire ayudan a disipar la electricidad estática de forma natural; sin embargo, con la sequedad actual, el cuerpo humano se convierte en un acumulador de carga.

El uso de prendas de invierno, como suéteres de lana o ponchos de materiales sintéticos, incrementa la fricción y, por ende, la acumulación de energía. Al entrar en contacto con una superficie conductora, se produce un “arco eléctrico” que genera un chasquido sonoro y, en ocasiones, un dolor leve pero sorpresivo. Expertos sugieren que, para mitigar estas descargas, se debe tocar primero una pared o cargar un objeto metálico pequeño (como una llave) para descargar la energía de forma controlada antes de tocar superficies grandes.
