Con la llegada del verano, aumenta la presión por bajar de peso rápidamente para cumplir con ciertos ideales corporales. Esta exigencia, reforzada por las redes sociales y la constante exposición a modelos estéticos irreales, ha impulsado la popularidad de dietas extremas sin sustento científico, muchas de ellas con riesgos para la salud.
Una de las más alarmantes es la llamada “dieta de las princesas”, que se ha viralizado entre adolescentes y menores con acceso a redes sociales.
La “dieta de las princesas”, una tendencia peligrosa
Presentada como un símbolo de disciplina y elegancia, esta dieta se basa en una restricción calórica severa inspirada en estereotipos de figuras delgadas y frágiles, asociadas a princesas de Disney. Promueve un consumo diario de 300 a 600 calorías, una cantidad que representa menos del 25 % de las necesidades calóricas de un adulto sano.

Posibles consecuencias
Este tipo de restricción puede provocar:
• Desnutrición
• Pérdida de masa muscular
• Alteraciones hormonales
• Caída del cabello
• Fatiga crónica
• Problemas digestivos
• Riesgo de desmayos
El término “dieta de las princesas” se vincula a representaciones culturales difundidas desde la infancia. Un estudio que analizó 31 películas infantiles encontró que en más del 84 % de ellas los personajes con sobrepeso u obesidad son mostrados de forma negativa, asociados a pereza, baja inteligencia u otros rasgos desfavorables.
Estos mensajes, disfrazados de fantasía, refuerzan estigmas sobre el cuerpo y contribuyen a normalizar prejuicios que influyen en la construcción de la identidad desde edades tempranas.
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