El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una serie de fuertes críticas contra el Papa León XIV, a quien calificó como “débil en materia de delincuencia” y “pésimo en política exterior”, en medio de desacuerdos por temas internacionales como Irán y Venezuela.
En sus declaraciones, Trump aseguró que no tiene nada por lo que disculparse y cuestionó las posturas del pontífice frente a conflictos globales. Además, criticó su liderazgo dentro de la Iglesia Católica y afirmó que debería centrarse en su rol religioso en lugar de opinar sobre política.
El mandatario también hizo referencia a decisiones tomadas durante la pandemia de COVID-19 y expresó su rechazo a las posturas del papa en temas de seguridad internacional, incluyendo el desarrollo de armas nucleares y acciones militares de Estados Unidos. Estas críticas forman parte de una escalada de tensiones entre ambos líderes.
Por su parte, el papa León XIV respondió de manera firme, asegurando que no teme a la administración estadounidense y defendiendo su misión pastoral. “No tengo miedo de la administración Trump ni de alzar la voz para proclamar el mensaje del Evangelio”, expresó.
Asimismo, el pontífice subrayó que la Iglesia no actúa desde una lógica política, sino moral. “No somos políticos. No tratamos la política exterior con la misma perspectiva, pero creemos en el mensaje del Evangelio como artífice de la paz”, afirmó, reiterando su compromiso con el diálogo y la paz en medio de los conflictos internacionales.
Este enfrentamiento ha generado reacciones a nivel internacional y ha reavivado el debate sobre el papel de los líderes religiosos en asuntos políticos y globales, en un contexto marcado por tensiones geopolíticas y llamados a evitar la escalada de conflictos.
