En un momento histórico para la exploración espacial, el módulo de tripulación de Orión se separó con éxito de su módulo de servicio, marcando el inicio de la fase final de retorno de la misión Artemis II.
Tras completar un recorrido alrededor de la Luna, observar su lado oculto y presenciar un eclipse solar desde el espacio, los astronautas iniciaron el descenso hacia la Tierra.
La separación de módulos y las maniobras previas a la reentrada forman parte de las etapas más críticas de la misión, en las que se busca garantizar un regreso seguro de la tripulación tras su histórico viaje espacial.
