Mientras el mundo recuerda la Pasión de Cristo con procesiones e incienso, en la aldea Chivarreto, del municipio de San Francisco El Alto, Totonicapán, la tradición toma otra forma: guantes fuera, puños limpios y corazón valiente.
Primera pelea femenina del día, la chica del pelo largo entró en corto aviso pero arrolló a su rival #Chivarreto2026 pic.twitter.com/lHUgWig0PR
— Pelunaton (@pelunaton) April 3, 2026
Final KO of the day. Thank you to the great people of Chivarreto for a beautiful day of neighborly violence. Until next year #Chivarreto2026 pic.twitter.com/48e3AL2tb5
— caposa (@Grabaka_Hitman) April 3, 2026

Cada Viernes Santo, hombres y mujeres de la comunidad suben a un cuadrilátero improvisado para enfrentarse a golpes en una costumbre que mezcla identidad cultural, fortaleza y comunidad. Las peleas son cortas, apenas duran segundos o algunos minutos, y terminan cuando uno de los contrincantes cae al suelo.
Pero lo que más llama la atención no es la pelea en sí, sino lo que ocurre al final: los participantes se dan la mano. Un gesto que convierte este enfrentamiento en un acto de respeto mutuo y hermandad, lejos de cualquier rencor.
This was the Wand-Nakamura of Chivarreto #Chivarreto2026 pic.twitter.com/E73Hepu6Oa
— caposa (@Grabaka_Hitman) April 3, 2026

A puño limpio
La tradición, que se ha transmitido de generación en generación, es un recordatorio de que Guatemala guarda en sus comunidades indígenas una riqueza cultural única, diversa y poderosa que merece ser conocida y preservada.
No ageism at Chivarreto #Chivarreto2026 pic.twitter.com/gjATrDrOh3
— caposa (@Grabaka_Hitman) April 3, 2026
