El Papa León XIV protagonizó uno de los momentos más emotivos de su pontificado al presidir su primer Viernes Santo en la Basílica de San Pedro. El gesto que captó todas las miradas fue cuando el pontífice se tendió en el suelo al inicio del rito de la Pasión de Cristo, retomando una antigua tradición que expresa duelo, humildad y profundo recogimiento espiritual.
La celebración, caracterizada por tres momentos solemnes: la liturgia de la Palabra, la adoración de la Cruz y la Sagrada Comunión. Además, estuvo marcada por la homilía del Predicador de la Casa Pontificia, Fray Roberto Pasolini, quien invitó a los fieles a contemplar la cruz no como un hecho aislado, sino como “el punto culminante de un camino”.
Mensaje
Pasolini subrayó que la Cruz de Cristo solo cobra sentido si se comprende como la meta de una vida entera en la que Jesús aprendió a escuchar al Padre, “dejándose guiar hasta el amor más grande”.
Miles de peregrinos y fieles presentes en la Plaza de San Pedro vivieron con emoción este primer Viernes Santo del nuevo pontificado.
