La primera lluvia significativa del año dejó una imagen devastadora: toneladas de basura ingresando al lago de Amatitlán. La Autoridad para el Manejo Sustentable de la Cuenca del Lago de Amatitlán (AMSA) informó este Jueves Santo que, tras las precipitaciones registradas el pasado 31 de marzo, aproximadamente 2,400 metros cúbicos de residuos sólidos flotantes llegaron al lago a través de la desembocadura del río Villalobos.
Para dimensionar la magnitud del problema, AMSA lo tradujo en cifras: el equivalente a unas 200 camionadas de basura. El material proviene de calles, barrancos y drenajes del área metropolitana que, con cada lluvia, convierten al río en un vertedero natural.
Limpieza
La dirección de AMSA activó de inmediato a su Unidad de Limpieza del Lago para iniciar el retiro del material y reducir el impacto ambiental sobre el cuerpo de agua, que lleva décadas en proceso de recuperación.
La entidad aprovechó para lanzar un firme llamado a la población: arrojar basura en calles, ríos, barrancos o drenajes no solo daña los ecosistemas, sino que constituye un delito ambiental. “Cuidar la cuenca y el lago de Amatitlán es responsabilidad de todos”, concluyó AMSA.
