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La Semana Santa, conmemoración de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, trasciende lo religioso para convertirse en un fenómeno cultural. En Guatemala, esta devoción cobra una intensidad única; el misticismo se respira en cada esquina a través del aroma del incienso, el vibrante color de las alfombras y el paso solemne de las andas bajo el florecer de las jacarandas.

Una de las facetas más significativas de esta época es su gastronomía. Las mesas se desbordan con sabores que evocan el pasado; al probar una empanada de manjar o beber un vaso de fresco de súchiles, es inevitable transportarse a un recuerdo familiar o a una reunión de Viernes Santo. Miles, como yo esperan la Semana Santa para disfrutar de los mangos en miel y el pescado seco; para todos, esta celebración tiene un sabor especial. Por ello en Publinews, te presentamos siete platillos que le dan sazón a la Semana Mayor.

- Fresco de suchiles: Una bebida fermentada de antaño. Se prepara con cáscara de piña, jengibre y pimienta gorda, resultando en un sabor místico que refresca el cuerpo y el alma.
- Pescado seco: La estrella de los almuerzos de viernes. Tradicionalmente envuelto en huevo y bañado en un recado de tomate, evoca el aroma más característico de la Cuaresma.
- Granizadas: Hielo raspado que se transforma en fiesta. Ya sea con jarabes frutales o con limón y sal, son el alivio perfecto para el calor bajo el sol de los cortejos.
- Churros con leche: Crujientes por fuera y suaves por dentro, se sirven calientes con una pizca de azúcar. El acompañante ideal para una tarde de caminata entre alfombras.
- Dobladas de manjar: Empanadillas de masa fina rellenas de una crema suave de leche y canela. Un bocado dulce que se ha convertido en el tesoro más buscado de los turnos.

- Chupetes de miel: Arte en forma de caramelo rojo. Estos dulces artesanales, con su brillo característico, son el recuerdo más dulce que grandes y chicos llevan a casa.
- Molletes o Buñuelos: El broche de oro de la gastronomía de época. Bolitas de masa fritas o pan dulce rellenos, sumergidos en un delicioso almíbar con toques de anís.
