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En un movimiento que ha generado un intenso debate en los círculos políticos y financieros de Washington, la Comisión de Bellas Artes de Estados Unidos aprobó recientemente el diseño de una moneda de oro de 24 quilates con el rostro del actual presidente, Donald Trump. Este hecho es considerado histórico, ya que la legislación federal estadounidense generalmente prohíbe que personas vivas aparezcan en la moneda de curso legal del país.

Sin embargo, el Departamento del Tesoro ha invocado una autoridad estatutaria especial (bajo el código 31 U.S.C. § 5112) que permite la creación de monedas de metales preciosos y de colección bajo la discreción del Secretario del Tesoro. La pieza, que forma parte de las celebraciones por el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos (Semiquincentenario) en 2026, muestra en su anverso el perfil del mandatario junto a la inscripción “Liberty” y las fechas 1776-2026.
Aunque no circulará como dinero común para transacciones diarias, su valor como activo de inversión y objeto de colección es alto, especialmente tras el auge de los precios del oro. Esta decisión ocurre en un contexto donde la administración también ha impulsado el Acta GENIUS, buscando regular activos digitales y fortalecer la posición del dólar. El diseño final incluirá en el reverso una emblemática águila calva, símbolo de la soberanía estado
La controversia de la Comisión de Bellas Artes
La aprobación de esta moneda y de otros proyectos arquitectónicos en la capital no ha estado exenta de polémica. En octubre de 2025, la administración de Donald Trump tomó la decisión sin precedentes de destituir de forma fulminante a los seis miembros integrantes de la Comisión de Bellas Artes de Estados Unidos (CFA).
Este organismo, creado en 1910, tiene la función de asesorar al gobierno sobre la estética de monumentos, edificios federales y, crucialmente, el diseño de monedas y medallas. La destitución masiva, comunicada vía correo electrónico, permitió al mandatario nombrar a nuevos comisionados alineados con su visión estética “America First”. Críticos y expertos en urbanismo señalaron que esta medida buscaba eliminar obstáculos para proyectos ambiciosos, como la construcción de un nuevo gran salón de baile en la Casa Blanca y la mencionada moneda conmemorativa, consolidando así un control directo sobre la identidad visual del Estado.
