A exactamente un mes de la operación militar estadounidense que derivó en la captura y traslado de Nicolás Maduro y Cilia Flores a territorio norteamericano, su hijo, el diputado Nicolás Maduro Guerra, compartió un mensaje a través de sus redes sociales que ha resonado con fuerza en el panorama político venezolano. En un texto cargado de emotividad, el legislador describió estos treinta días como un periodo de profunda dificultad personal, marcado por la falta del consejo directo y la presencia física de su padre.

“Ha sido duro, muy duro”, confesó Maduro Guerra, quien sin embargo subrayó que este tiempo también ha sido de “certeza en el pueblo”. Según sus palabras, el sector que lidera se mantiene firme y preparado para afrontar la nueva realidad institucional bajo el mando interino de Delcy Rodríguez. El mensaje no solo se limitó al ámbito familiar; funcionó como una arenga política al invocar el camino de Bolívar y Chávez, asegurando que la estructura del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) continúa trabajando por la soberanía y la paz nacional.
Mientras tanto, en el ámbito judicial, se confirmó que un juez en Nueva York aplazó la audiencia de Nicolás Maduro Moros para el próximo 26 de marzo. A pesar de la reclusión de sus líderes, el discurso de “Nicolasito” busca proyectar una imagen de estabilidad y diálogo, insistiendo en que la familia y el equipo de gobierno siguen adelante “en nombre de Dios” y con la esperanza de un pronto reencuentro en suelo venezolano.
