El Vaticano reconoció oficialmente el martirio del sacerdote guatemalteco Augusto Rafael Ramírez Monasterio, OFM, asesinado en 1983, un paso decisivo que allana el camino para su beatificación, al confirmar que fue asesinado por odio a la fe.
El decreto fue autorizado este 22 de enero de 2026 por el papa León XIV, con lo cual la Iglesia católica establece que el padre Augusto entregó su vida por fidelidad a Cristo y a su ministerio, en un contexto de violencia y persecución.
Con este reconocimiento, ya no se requiere la comprobación de un milagro, por lo que el siguiente paso será la celebración de la beatificación, acto mediante el cual el sacerdote será proclamado Beato y propuesto oficialmente como modelo de fe para la Iglesia.
El padre Augusto Ramírez se desempeñaba como párroco y guardián del templo de San Francisco el Grande, en Antigua Guatemala. Su ministerio estuvo marcado por la defensa de la dignidad humana, el acompañamiento a los pobres y la firme custodia del sigilo sacramental, aun cuando ello puso su vida en riesgo.
De acuerdo con los registros eclesiásticos, su testimonio no respondió a motivaciones ideológicas, sino a una vivencia coherente del Evangelio, razón por la cual la Iglesia considera su muerte como un acto de fidelidad suprema a la fe cristiana.
El reconocimiento de su martirio fortalece hoy la memoria de la Iglesia en Guatemala y renueva la esperanza de los fieles, al destacar el testimonio de un sacerdote que, según la tradición católica, fue fiel hasta el final.
La Santa Sede deberá anunciar en los próximos meses la fecha y el lugar en que se celebrará su beatificación.
