La Cámara del Agro de Guatemala comparte este 14 de enero el resultado de un sondeo en redes sociales en el cual solo el 2% califica de “bueno” la evaluación del segundo año de gobierno del presidente Bernardo Arévalo.
Además, el 76% considera su gestión como “malo” o “muy malo”, según el sondeo de la Cámara. “76% del sector agro califica como mala o muy mala la gestión del segundo año de gobierno.
Sondeo rápido – Cámara del Agro - Enero 2026”, comparte la cámara empresarial.

Informe
Este miércoles se cumplen dos años de Arévalo como gobernante quien rendirá su informe anual ante diputados en la sesión solemne en el Congreso.

En Publinews te compartimos un análisis del segundo año de gobierno.
El experto político y analista Renzo Rosal caracteriza los primeros dos años de la administración del presidente Arévalo como un período de “ensayo y error”, en el que el gobierno ha tratado de comprender la realidad del país. “Esta primera parte del gobierno ha sido de ensayo y error, es decir como de probar y tratar de plantear desde una visión tanto genérica a una visión un poquito más específica”, apuntó.
Cristhians Castillo, investigador y analista del Instituto de Problemas Nacionales de la Universidad de San Carlos de Guatemala (IPNUSAC), identifica que los primeros dos años de gestión han estado marcados por una lentitud burocrática e institucional. “Lo primero que hay que referir es que los primeros dos años de la gestión del presidente Bernardo Arévalo han estado marcados por una lentitud en la dinámica burocrática del Estado y en la inercia institucional”, dijo.
“Lo que tenía era un plan general de gobierno que era más bien una propuesta electoral que un plan de gobierno como tal, y que en resumen estos 2 años, especialmente el primero, sirvió como para tratar de tomar base, poner los pies sobre la tierra y el segundo creo que también en buena medida ha sido quizás un poco menos de eso y un poco más de acción”.
— Renzo Rosal, analista político
“Se ha podido identificar que su propuesta de combate a la corrupción se tradujo en un principio en acciones de mucho ruido mediático como el famoso código de ética, pero luego parece que la estrategia más certera ha sido eh ralentizar el funcionamiento principalmente de la obra pública y de los gastos de las grandes contrataciones del Estado”.
— Cristhians Castillo, investigador y analista del IPNUSAC
