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¿Cuál es la importancia de que el país pueda contar con una ley de aguas?
El agua fluye por todos lados y probablemente nació en una montaña, pasó primero por miles de terrenos privados y públicos, pero toda esa parte hay que regularla y gestionarla. El país está pasando muy rápidamente de la abundancia a la escasez. Guatemala tiene mucha agua natural, pero la que podemos utilizar cada vez es menos, hemos roto el ciclo hidrológico, contaminado los ríos y lagos. Además, la deforestación se está dando en las partes donde menos se debería de dar, es decir, en las zonas de recarga hídrica y en el caso del cambio climático perdemos más agua en comparación con la que está lloviendo, entonces se nos está secando Guatemala.
También se nos está secando el agua y tenemos que generar un régimen para ordenar el aprovechamiento del agua y asegurar el derecho humano para producirla, la economía es la que más necesita agua para riego, la industria por ejemplo, luego está el agua para la naturaleza, es una cantidad de necesidades muy grandes.
¿Cuántas rondas de diálogo han llevado a cabo y qué sectores están participando?**
Hemos tenido más de 40 reuniones alrededor de todo el país, hicimos una primera ronda visitando 13 lugares y este año empezamos la segunda. La primera fue muy importante porque nos permitió reunirnos con buena parte del sector productivo organizado del país, las cámaras, inversionistas en hidroeléctricas, asociaciones, cooperativas, pero también con más de mil representantes de autoridades indígenas y ancestrales, ya que en sus comunidades manejan más de mil representantes de organizaciones sociales.
En ese sentido, la idea es poder escuchar y construir una ley con los insumos que la gente quiera que tenga esta norma. Primero, que responda a la realidad del país y segundo, para evitar los frenos que ha tenido desde años anteriores, por desinformación o porque la gente no se siente representada.
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Además, el Estado guatemalteco ha estado tan ausente de la mayor parte del territorio del país, que la gente ha autogestionado el agua, no son los gobiernos municipales, ya que según el monitoreo de la Calidad del Agua del Ministerio de Salud, el 76% de las conexiones domiciliares de agua en áreas rurales obedecen a la autogestión de las comunidades, ellos cuidan su bosque, sus manantiales y se ponen de acuerdo, ponen el dinero y colocan la tubería y toda la logística, entonces esta ley debe reconocer estos logros.
¿Cuáles han sido las principales peticiones y propuestas de los distintos sectores?
Como el 76% de las conexiones domiciliares de agua son autogestionadas por las comunidades, nos están diciendo “queremos que nos tomen en cuenta y reconozcan lo que hacemos, que no nos quiten la posibilidad de seguir administrando nuestra agua”. En ese sentido, no hay ningún problema y por otra parte, que la ley ayude a descontaminar las aguas.
Asimismo, solicitan que la ley amplíe que alguien en Guatemala pueda construir infraestructura, ya que en Guatemala llueve solo 6 meses al año, entonces necesitamos almacenar agua cuando llueve, ya que más del 80% del se está desaprovechando, así como desarrollar capacidad de almacenamiento y conducción de agua.
Por otra parte, el tema de infraestructura y de conflictos, ya que existe un vacío legal en el tema del agua en Guatemala. Por ejemplo, en Alta Verapaz donde se produce mucha agua y en lugar de que ocasione estragos, debemos aprovecharla.
En ese entendido, el sector privado está muy dispuesto a que haya una Ley de Aguas y que puedan haber cánones por el uso comercial del vital líquido, entonces lo que se necesita son reglas claras y normas técnicas y esos han sido los aportes. Por primera vez hay condiciones dadas para que pueda darse una ley de Aguas porque todo mundo la necesita.
En este período de consultas se le ha dado bastante relevancia a las comunidades indígenas ¿Cómo se ha incorporado su conocimiento ancestral a este tema?
El país es multicultural, sin embargo ha habido mucho racismo y se ha dado discriminación, lo que ha generado desigualdad e injusticia, afortundamente hay un proceso de expansión y empoderamiento de las autoridades indígenas que son miles, por lo que el presidente se reúne el tercer jueves de cada mes con una representación de ocho o nueve diferentes pueblos, y esto ha sido inédito, nunca había pasado algo así en la historia.
En ese marco hemos dicho que ese actor tan importante que imparte justicia en los territorios y que cuida los bosques, es parte de nuestra cultura y se le ha dedicado la mitad del tiempo del diálogo a las autoridades indígenas, ya que son parte del manejo sostenible del manejo del agua.

“Por primera vez hay condiciones dadas para que pueda darse una Ley de Aguas, porque todos la necesitamos. Existe un vacío legal en este tema desde hace años”.
Al país solo le queda un tercio de sus bosques, por lo que tenemos una tarea muy grande por hacer. Por ello, la ley va a tener un espacio para reconocer, valorar, respetar, potenciar y apoyar esos sistemas comunales del cuidado del bosque y del agua, lo cual le dará un especial realce a la ley.
Un informe de Human Rights Watch, del pasado 1 de julio, señala que Guatemala enfrenta una crisis hídrica y que el 90% de las fuentes superficiales están contaminadas, por lo que urge legislar el acceso y uso del agua, ¿qué opina al respecto?
Ellos han venido viendo el tema de la inseguridad alimentaria y de ahí que hemos venido viendo el tema del agua contaminada y la niñez que presenta desnutrición crónica en Guatemala, tiene que ver con el tema de la alimentación, pero también con el hecho de que el 90% del agua está contaminada.
En ese sentido, usaron datos de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) y lo que están diciendo es real, nos reunimos con ellos y ese dato del 90% de ríos y lagos contaminados, viene de la Universidad Rafael Landívar, de 2021, el cual analizó la calidad del agua de los 38 ríos de Guatemala.
Ni un solo río tiene calidad de agua buena y tenemos un problema fuerte, por lo que la Ley de Aguas puede resolver este problema, en cuanto al tratamiento de las Aguas Negras, que deberían ser conducidas a un sistema de plantas de tratamiento, ya que actualmente el Código de Salud le da el mandato a los gobiernos municipales, pero algunas no lo están haciendo, por lo que debe modificarse esa normativa y pasarle parte de esa competencia al gobierno central.
“Es lamentable que luego de realizar 42 inspecciones en aguas residuales que finalizaron en julio, el principal hallazgo fue que el 95 por ciento de los hoteles, la mayoría ubicados en la cuenca del Lago Atitlán, Sololá, no cumplen con la calidad de agua vertida hacia el afluente”.
Nos puede compartir un mensaje para que la población tome conciencia sobre la importancia del diálogo y de cuidar el agua.
El gran usuario del agua en Guatemala es la iniciativa privada y esto es normal en todos los países, que la economía sea el principal usuario, ya que las viviendas solo usamos el 2 o 3% del agua.
Por ello, el llamado es a la agroindustria, a las empresas a los usuarios del riego, a todos aquellos que usamos el agua en casa a hacerlo con responsabilidad y medida. A que enseñemos a los niños y a los jóvenes a usarla bien, y a todos a que nos acompañen en el proceso de construcción de la Ley de Aguas y visiten la página de Internet www.procesonacionaldelagua.info
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