La riqueza escondida en los vitrales del Palacio Nacional

La técnica de la creación de los vitrales del Palacio Nacional de la Cultura se encuentra en riesgo de desaparecer. Los altos costos y la carencia de personal calificado dificultan el proceso de restauración.

Por Valeria Barillas

Los vitrales del Palacio Nacional de la Cultura tienen un alto valor histórico y cultural para el país. Sin embargo, distintos acontecimientos les han ocasionado daños. Estos fueron la explosión del carro bomba en el Parque Central en 1980 y las manifestaciones del magisterio en 2008.

La restauración ha sido lenta, debido al alto costo de los materiales y al complejo método de elaboración. En la actualidad, Esmeralda Gallardo, quien labora en el palacio desde 1996, es la única que conoce la técnica de restauración. El proceso continúa hasta la fecha.

El Palacio Nacional de la Cultura se construyó en 1932 por orden del General Jorge Ubico, quien deseaba que todas las obras del edificio fueran creadas por artistas guatemaltecos. El maestro Julio Urruela se encargó de elaborar todos los vitrales del monumento. Esmeralda aprendió la técnica gracias a la ayuda de Carlos Hernández, discípulo de Urruela.

 

Vitrales del Palacio Nacional de la Cultura Guatemala Valeria Barillas

 

 

Toxicidad de los materiales

La artista comenta que entre los materiales requeridos para la elaboración del vitral se encuentra el plomo, un metal altamente tóxico y contaminante.

Por este motivo, el Instituto de Seguridad Social solo le permite trabajar cuatro horas diarias y le exige realizarse revisiones periódicas de sangre.

“A partir de mis embarazos comencé a tomar más precauciones, debido a que este metal afecta el periodo de gestación. El primer síntoma de intoxicación que he presentado son migrañas. En exceso provoca un envenenamiento llamado saturnismo”, comenta Gallardo.

 

Vitrales del Palacio Nacional de la Cultura Guatemala Vitrales sobre la época precolombina, salón de Banderas. / Valeria Barillas

Debido a la cantidad de trabajo hace dos años se buscó el apoyo de dos asistentes, quienes colaboran con ella.

Otra causa por las que se ha retrasado el proceso de restauración es el alto costo de los materiales. “Una onza de pigmento puede llegar a costar Q5000. Por ejemplo, el color rojo es óxido de oro, el amarillo es óxido de plata. En total un pie cuadrado de vital puede llegar a costar US$2000”, indica la vitralista.

Los adelantos se vieron afectados luego de que los manifestantes lanzaron piedras y otros objetos que dañaron el patrimonio. Gallardo indica que los guatemaltecos deben tomar conciencia de la gran riqueza que estas obras esconden.

Todavía no existe una fecha concreta para finalizar el trabajo. Sin embargo, este reducido grupo de artesanos dedica todo su conocimiento y esfuerzo para restaurar este valioso patrimonio cultural.

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