Las cabras prefieren a la gente sonriente

"Sabíamos que las cabras prestaban atención al lenguaje corporal humano pero no sabíamos cómo reaccionaban a ciertas expresiones como la ira o la felicidad", explicó Christian Nawroth, primer autor de este estudio, publicado en Royal Society Open Science.

Por AFP

Las cabras son capaces de distinguir diferentes expresiones humanas y prefieren los rostros sonrientes a los enfadados, según un estudio publicado este miércoles.

"Sabíamos que las cabras prestaban atención al lenguaje corporal humano pero no sabíamos cómo reaccionaban a ciertas expresiones como la ira o la felicidad", explicó a la AFP Christian Nawroth, primer autor de este estudio, publicado en Royal Society Open Science.

"Mostramos por primera vez que las cabra no solo son capaces de distinguir esas expresiones sino también que prefieren interaccionar con las caras felices", añade este biólogo, empleado en la Universidad Queen Mary de Londres.

El experimento se realizó en verano de 2016.

La cabra no es el único mamífero que reconoce las emociones humanas.

Los perros, domesticados desde la prehistoria, saben reconocer muy bien las expresiones de los rostros. Recientemente, estudios mostraron que los caballos también podían descifrar las expresiones faciales humanas y recordarlas.

Estas dos especies "fueron domesticadas para cooperar con los hombres en varios contextos como la caza, la protección, el desplazamiento", subraya el estudio. La percepción de las expresiones faciales humanas es probablemente fruto de una adaptación de ambas especies a "esos contextos cooperativos".

Por su parte, "las cabras fueron domesticadas únicamente para aportar diferentes productos destinados al hombre". Los esfuerzos de la selección trataron sobre la talla, la reproducción, la producción de leche, etc.

El equipo de investigadores observó el comportamiento de veinte cabras frente a imágenes de rostros humanos. Los rumiantes viven en el refugio Buttercups, en Kent (Reino Unido).

El experimento, que se repitió varias veces, con la cara de una mujer y luego con la de un hombre, tuvo lugar en un espacio cerrado en el que las cabras podían desplazarse libremente.

Cada vez, se les presentaban dos imágenes en blanco y negro de la misma persona, una con una cara sonriente y otra, con gesto contrariado. Las cabras preferían interactuar con las sonrisas.

La reacción de las cabras no estuvo influenciada por el sexo de la persona.

De media, las cabras pasaron un 50% más de tiempo mirando e interaccionando con la imagen del rostro feliz (1,4 segundos) que con la del rostro enfadado (0,9 segundos), precisó Christian Nawroth.

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