5 mitos de Navidad

Las tradiciones navideñas están llenas de mitos sobre sus orígenes. Publinews Internacional averigua cuáles son los más interesantes.

Por Publinews

Estamos a pocas horas de la Noche Buena y la Navidad, una época por demás especial que evoca a celebrar el amor con la familia y amigos, pero que también tiene varios significados religiosos.

En el caso particular de los cristianos, el 25 de diciembre se celebra el nacimiento del hombre más trascendental de la historia: Jesucristo.

Sin embargo, existen varios mitos sobre la Navidad.

El árbol del milagro

Muchos arman el arbolito sin saber por qué lo hacen, ni qué significa. Sus orígenes se remontan al siglo VIII, según relata la leyenda más conocida, cuando San Bonifacio fue a Germania para convertir a los paganos al cristianismo. En una noche de Navidad, los germanos intentaron sacrificar a un niño debajo de un árbol y San Bonifacio, furioso, arrancó el tronco de raíz y emergió de este un pino. Con su acción, no solo salvó la vida del niño, sino que logró que la mayoría de los presentes se convirtieran al cristianismo, ya que lo consideraron un acto milagroso. Pero fue recién en el siglo XVI  que se empezaron a colocar los árboles de Navidad adentro de los hogares. La tradición pasó a Reino Unido, de allí a Estados Unidos y de ahí llegó a Latinoamérica.

Los magos no eran reyes

El evangelio de San Mateo es el único que menciona la figura de los magos, pero no da sus nombres ni tampoco cuántos eran. Fue en el siglo III cuando Quinto Tertuliano se refiere por primera vez a los magos como reyes, o de estirpe real. Posteriormente, durante el siglo IV, se estableció que fueron tres, en representación al oro, el incienso y la mirra, y se conocieron sus nombres. La figura del rey negro Baltasar nació en el siglo XVI, se cree que por razones ecuménicas, e incluso en ocasiones se le representó como “jefe indio”. Según diferentes historiadores, con la imagen de los tres Reyes Magos se pretendió otorgar universalidad a la llegada de Jesús.

Papá Noel es turco

La historia de Papá Noel, también llamado San Nicolás, Santa Claus o Padre de Hielo, está íntimamente relacionada con el santo Nicolás de Bari, quien nació en Turquía en el siglo IV en el seno de una familia adinerada. Luego del fallecimiento de sus padres, a los 19 años decidió donar su fortuna y dedicar su vida al sacerdocio. San Nicolás falleció el 6 de diciembre del año 345 y la razón por la que se le represente con una bolsa, repartiendo regalos, se originó cuando supo que la hija de un vecino iba a casarse y como su padre no tenía dinero para la fiesta, decidió entregarle una bolsa con monedas de oro.

¿Nació Jesús un 25 de diciembre?

Existen varias teorías que sostienen, incluso de autores cristianos, que el nacimiento de Jesús no fue el 25 de diciembre, como cree la mayoría, y se piensa que se eligió esa fecha para festejar la llegada de Cristo porque coincidía con la fiesta pagana que se realizaba, previo a su llegada, por el “nacimiento del sol”. Era el día en que los romanos celebraban la festividad del “nacimiento del sol invicto” Mitra (Mithras), el alargamiento del día frente a la noche invernal, la victoria de la luz sobre las tinieblas. Algunos estudiosos del tema sostienen que bajo el reinado del emperador de Occidente Honorio, entre los años 395 y 423, fue cuando el 25 de diciembre se convirtió en fiesta religiosa, puesta en pie de igualdad con la Pascua y la llegada de los Reyes Magos.

El pesebre es
napolitano

San Francisco de Asís es el gran artífice del origen de la actual tradición del armado de los pesebres o nacimientos. En 1223 obtuvo un permiso papal para celebrar la misa de Nochebuena de una manera original. En el bosque de Greccio, cerca de Roma, dispuso un altar junto a una cueva, en la que había algunos animales domésticos y un pesebre con heno, para el reposo del Niño Jesús. Ante el éxito que consiguió la celebración, los franciscanos la adoptaron para la celebración de la Navidad. Sin embargo, la contrarreforma protestante frenó esta manifestación religiosa, que solo los jesuitas mantuvieron viva en el reino de Nápoles. Carlos III, rey de España, adoptó la tradición y la llevó a España, y de ahí pasó a América.

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