Cáncer de mama: El apoyo familiar es fundamental

Expertos afirman que, durante el tratamiento de cáncer de mama, el apoyo de la familia es uno de los detalles más importantes ya que, para la paciente, resulta ser una experiencia muy intensa.

Por David Lepe

Dora Alicia Reyes Dávila se enteró en 2010 que tenía cáncer de mama.

Ella acompañaba a una amiga a una cita con su oncólogo, y aprovechó a tener una consulta por una sensación de inflamación en las mamas. El médico le recomendó que se hiciera una mamografía, pero como no tenía más síntomas, tardó en hacérsela.

Ya con los resultados, llegó con el patólogo al siguiente día y este le dijo que tenía una lesión altamente sospechosa. “Al final, eso significaba que tenía cáncer”, expresa Dora Alicia. “Me fui a llorar a un salón del Incan”.

Una cálida compañía

El esposo de Dora Alicia ya había pasado por una experiencia similiar, ya que su hermana no sobrevivió el cáncer de mama.

“Me dijo: ‘Vamos a salir adelante’, y los doctores en el Incan me afirmaron que el cáncer se podía desechar. Eso me dio esperanza”, recuerda.

Durante el tratamiento, que fueron 60 radioterapias, a Dora se le cayó una gran cantidad de pelo y sus ánimos eran muy cambiantes.

“Logré superar el tratamiento porque toda mi familia se sintió involucrada. Mi hija se cortó el pelo y mi esposo y mi hijo se raparon como acto de solidaridad”, comenta.

Actitud correcta

“El apoyo de la familia es crucial”, afirma Rodolfo Samayoa, cirujano oncólogo del Incan.

“Son emociones conflictivas cuando llega el diagnóstico. Estoy convencido de que lo primero que debe hacer la familia es no ocultarle al enfermo su realidad, ya que tiene todo el derecho de saber lo que tiene”, añade.

“Todos deben caminar por el mismo camino. El caso de Dora es un ejemplo de cómo se puede llevar esta experiencia”, opina el experto.

“Al descubrir que se tiene cáncer de mama, se produce un shock tremendo en la mujer. Todo el proceso que vive después es muy intenso. La familia debe involucrarse”, concluye Anabella Alarcón, psicóloga.

Experiencia – Jessica Mayén Vargas
Sobreviviente de cáncer de mama y colaboradora de Fundecan

“Un día, al levantarme de la cama, me hice el autoexamen por recomendación de una amiga. Ahí fue cuando detecté un bulto.

A raíz de eso fui con mi doctor a hacerme un chequeo. Después de tres opiniones fui diagnosticada con cáncer de mama en el pecho izquierdo.

Uno siente que se le cae el mundo encima. Es algo que uno piensa que nunca va a tener. Al escuchar la palabra ‘cáncer’, lo primero en lo que uno piensa es en la muerte. Gracias a Dios no es así. Ahora, el 99% de casos de cáncer de mama detectados a tiempo son curables.

La experiencia del tratamiento médico lo enfrenté con una actitud positiva. Le entregué mi enfermedad a Dios. Pasé por una operación, seis quimioterapias y 36 radioterapias, y aquí estamos.

Se te cae el pelo, pero hasta el día de hoy ha sido una etapa muy linda estar pelona”.

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