Padre deja un momento su trabajo para acompañar a su hijo en acto escolar

Un padre de familia dejó su trabajo diario por un momento para acompañar a su pequeño en un acto de su centro de estudios, según se dio a conocer en la página oficial de Facebook Emisoras Unidas Sanarate.

Por Esvin Lopez
Foto: Emisoras Unidas
Padre deja un momento su trabajo para acompañar a su hijo en acto escolar

Un padre de familia dejó su trabajo diario por un momento para acompañar a su pequeño en un acto de su centro de estudios, según se dio a conocer en la página oficial de Facebook Emisoras Unidas Sanarate.

Las fotografías, compartidas en la página en mención, muestran a un individuo conversar con un pequeño, a quien también le toma fotografías, vistiendo un atuendo que da a entender que su profesión es la de mecánico.

La publicación de Emisoras Unidas dice: “Padre deja un momento su trabajo para acompañar en un acto a su hijo, no le importo llegar sucio, lo importante era estar con el y apoyarlo”, la cual desató infinidad de comentarios.

Como era de esperarse, la publicación se viralizó en otras páginas, y otras redes sociales como la de microblogging, Twitter.

Reacciones

Sin embargo, no todos los comentarios fueron de admiración a aquel hombre, varios más no justificaron su presencia con ese atuendo, para acompañar al niño.

Algunas de las opiniones fueron:

  • “Niño: Papá deja de vestirte como que si tuvieras trabajo… vestirte así no te dará trabajo. Además vienes tarde”
  • “Que envidia! Mi papá aunque tuviera todo el tiempo, simplemente nunca le interesó llegar a ninguna actividad relacionada con sus hijos”
  • “¿Qué les pasa a los padres? ¿No tienen sentimientos? ¿Puede más el orgullo? ¿No piensan en sus hijos? ¿Será venganza contra la madre? ¿Mantienen el mismo patrón de como ellos fueron criados? No se dan cuenta el daño que provocan en sus hijos”
  • “Que orgullo para ambos, mi padre llego una vez a mi instituto así, como el señor de la foto, lleno de grasa y cuando lo vi, estaba más orgullosa de ser su hija. Y una estúpida creída, de esas que son niñas fresas, con gran desprecio me pregunto ¿él es tu padre? Y yo con orgullo le contesté ¡si, él es mi padre! Y lo abracé muy fuerte aunque él me dijo que no lo hiciera porque estaba sucio. Yo le dije que no me importaba y con mas ganas lo abracé!!! Y no me importaba cómo vistiera, él era y seguiría siendo mi padre, por lo menos él estaba allí y siempre estaría para mí”.

* Con información de Emisoras Unidas Sanarate.

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