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Un cambio de vida que da esperanza

Azaneth Guadalupe Velásquez (3 años)

Cuando Azaneth nació, no le llegó oxígeno al cerebro debido a un sufrimiento fetal, por lo que su diagnóstico es cuadruplijidad por una parálisis cerebral. Muchas personas les dijeron a sus papás, Dina García y Juan José Velásquez, que ella nunca podría hablar. “Pero lo hace, ahora habla algunas palabras”, dice Dina. “Ahora nos señala o nos hace saber cuando tiene hambre o si quiere algo”, agrega.

Al principio, Azaneth no podía mover los pies ni las manos, tampoco sostenía su cabeza. Ahora tiene más fuerza y sostiene su cabeza. Pasó del estabilizador a ejercitar su tronco y su cuerpo en las barras.

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Valery Vásquez Pacheco (7 años)

Valery tiene parálisis cerebral espástica y retraso global con epilepsia. Desde hace cuatro años sufre de convulsiones. A los siete meses de edad llegó por primera vez a Fundabiem. “Era como un papel, no podía moverse ni sostener su cabeza”, explica Susan Pacheco, su mamá. “Año con año hemos visto avances en ella. Ya está por caminar, ya se sienta y hace cosas que antes no hacía. Empieza a decir palabras como ‘mama’, ‘papa’ y ‘agua’”, agrega.

Cuando varias personas comenzaron a decirle a Susan que su hija nunca hablaría, sintió mucha tristeza. “Con el tiempo lo fuimos aceptando y Fundabiem nos ayudó con apoyo psicológico para ello. Hemos visto más casos que han avanzado. Ahora hemos visto resultados con Valery”, explica.

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Isabel Santizo Garzaro (3 años)

Isabel nació de manera prematura. Después de unas complicaciones sufrió una parálisis cerebral breve que le impidió aprender a caminar y a hablar de manera normal.

El mayor avance que ha tenido durante un año de recibir las terapias en Fundabiem es que está aprendiendo a gatear y entiende de manera correcta lo que se le habla. “También quiere dar sus primeros pasos”, dice Ileana Garzaro, su mamá.

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“Mi hijo me pidió apoyo para llevarla a Fundabiem”, recuerda Irene González, la abuela de Isabel. “El primer día lo pasó prácticamente ahí. Después nos explicaron las terapias que tendría. Estoy sumamente agradecida por lo que han hecho con ella”, añade.

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Leny Aldair (3 años)

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Por ahora, Leny Aldair todavía no se sienta por sí solo, no gatea ni camina. Tuvo parálisis cerebral, convulsionó a los dos meses de nacido. Cuando cumplió 2 años no podía moverse de manera adecuada. Era como un bebé de cuatro meses.

“Lo que más me ha impactado es que no podía mover la cara, pero ahora sostiene el cuello y mueve su cara y su mano”, comenta Francisca Martín, su mamá, acerca de las terapias que ha recibido Leny en Fundabiem.

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