¿Tienes más de 27 y aún vives con tus padres? Esto te puede interesar

Por Publinews

Nadie espera llegar a los cuarenta y tantos siendo como el anodino director de la escuela primaria de Springfield, Seymour Skinner, viviendo con una madre dominante y divirtiéndose solo con una noche de “viernes de siluetas”. Pero la realidad es que muchos jóvenes adultos siguen viviendo con sus padres. Y simplemente porque les gusta.

En los Estados Unidos, un estudio hecho por el Dr. Richard Fry para el Centro de Análisis de Datos Pew Research, mostró cómo en 2014 muchos más adultos jóvenes estadounidenses vivían con sus padres que los que lo hacían en 1960. De hecho, solo el 31.6% de los adultos de 18 a 34 años vivían solos y ya casados o en unión libre.

Las expectativas de éxito han cambiado de manera considerable. Para 1960 una persona "respetada" tenía sus propios bienes y una carrera prometedora. En 2017, sus nietos tienen otros planes: viajar, mudarse constantemente, cambiar de trabajo según sus pasiones y reafirmarse a través del consumo experiencial. No quieren comprar casas ni bienes ni desean pasar su vida con una sola pareja desde tan temprano, como lo muestra un estudio sobre los “Millennials” de Goldman Sachs en 2016.

Ellos quieren vivir con sus padres para ahorrar el dinero o usarlo en experiencias distintas a las de sus padres y abuelos.

No quiero crecer… ¿según quién?

“Muchos adultos fueron a la Universidad sin saber hacer lo que querían hacer o estudiando carreras con oportunidades limitadas de trabajo. El hecho de crecer en una sociedad disfuncional ayuda mucho, pero también hay personas que están en su casa por más tiempo porque creen que no pueden hacer algo diferente. Y se quedan en casa porque carecen de confianza en sí mismos”, afirma para Metro el sicólogo clínico Bill Knaus, experto en procrastinación.

Mucho se ha dicho de los “Adultescentes”, quienes han prolongado su infancia invirtiendo su dinero en bienes de consumo suntuario y de cómo sus padres los mimaron en exceso para que no "crecieran". Pero crecer, ¿según quién? Al ver que el mundo y expectativas construidas para los jóvenes se derrumbaron desde la crisis económica de 2008 y la precariedad laboral y económica son una constante para todas las generaciones, estos decidieron crear iniciativas en las que pudieran seguir viviendo bajo otros parámetros.

Esto también incluye la relación entre padres e hijos. Se tendía a pensar de que el hijo establecía cierta distancia con sus progenitores como símbolo de “madurez”, pero esto estará lejos de ser una realidad en los últimos años. De hecho, los adultos se llevan mejor con sus padres ahora. Más si viven con ellos. Una investigación de la Universidad de Bamberg, de 2012, hecha con 15 mil padres en 15 países y con hijos ya grandes, mostró que quienes no habían abandonado nunca el hogar paterno o se iban más tarde tenían relaciones más cercanas con ellos y que aparte, hay responsabilidad mutua por cuidarse unos a otros. Por supuesto, también los ayudan más en niveles físicos y económicos.

Así que tener un ”viernes de siluetas” con mamá no es tan malo, después de todo. De hecho es el “nuevo negro”. Uno, en el que la casa, carro, esposa “perfecta” y cerca blanca son tan anacrónicos como el quién o qué dictamina cómo se debe vivir.

 

En concreto

Bella De Paulo, psicóloga e investigadora. Autora de: “Singled Out: How Singles Are Stereotyped, Stigmatized, and Ignored, and Still Live Happily Ever After”, opina:

Por años ha existido el estigma cultural de que los solteros que viven con sus padres (sobre todo en el garage), son “losers”. ¿Por qué el concepto ha cambiado?

Creo que una de las razones para el cambio es el número de gente joven que está viviendo ahora con sus padres. Si vemos tal cantidad, es imposible pensar que todos sean “perdedores”. Otra cosa muy interesante es que ellos no están perdiendo, están ganando. Las investigaciones muestran que los jóvenes adultos y los padres disfrutan de mutua compañía. Ahora, muchos adultos están teniendo problemas financieros. Aunque muchos contribuyen en la casa, pagan menos renta que cuando viven solos. Su ayuda es importante para sus padres, por lo que todos ganan.

Pero, ¿no cree que perpetúan el famoso “Síndrome de Peter Pan”?

Creo que es una caracterización injusta. Cuando los millennials viven con sus padres, desarrollan una relación más cercana con ellos, algo que es bueno y muy adulto. La relación que tienen cuando viven juntos, cuando ya todos son adultos, es más como una amistad que una relación vertical de autoridad.

Vemos otra cosa: gente que ha vivido sola y vuelve a la casa paterna. ¿Por qué está pasando esto?

Por la misma razón que muchos jóvenes se quedan ahora en casa con sus padres. Los tiempos son difíciles económicamente, entonces es más barato vivir con ellos que por tu propia cuenta. Además, mucha más gente está soltera por más tiempo, entonces ellos retornan a vivir con sus padres. Aparte, muchos tienen buena relación con ellos y disfrutan de su compañía. Así que es una cosa positiva, de forma interpersonal y personal, volver a casa.

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